Número 3246   Domingo 13 de mayo de 2012
Columna política

En el Club de Periodistas de Filomeno Mata, la Editorial Grijalbo y el Foro Democrático A. C.

Dos décadas de retrospección

Por Jesús González Schmal

Obligada, lectura de libro ‘La mancha azul, del PAN al NeoPAN y al PRIoPAN’, de Jorge Eugenio Ortiz Gallegos

En el Club de Periodistas de Filomeno Mata, la Editorial Grijalbo y el Foro Democrático A. C., convocaron a la presentación del libro “La mancha azul, del PAN al NeoPAN y al PRIoPAN” que es la obra póstuma de Jorge Eugenio Ortiz Gallegos que, hasta su muerte hace un año, fue el decano de los colaboradores editoriales de “El Universal”. El prólogo fue redactado por Bernardo Bátiz Vázquez quien, a su vez, fue el moderador de ese acto del pasado 15 de febrero en el que también participaron como comentaristas Lorenzo Meyer, Olinda Ortiz Salinas y Jesús González Schmal.

La obra tiene un particular interés en estos momentos porque contiene una profunda reflexión y un acucioso análisis de lo que fue el Partido Acción Nacional desde su fundación (1939) hasta el año 1992, en el que un grupo de militantes y dirigentes de ese partido nos separamos ante la infiltración que dicho instituto sufrió por parte de varios grupos de extrema derecha que, desde sus primeras estrategias tuvieron la de inclinar la organización, que siempre había sido independiente, a su inclusión como partido con subsidios oficiales y con el involucramiento de personajes del sector empresarial que habían sido desplazados de su participación como grupo de presión en el PRI y que buscaban reagruparse en una trinchera con más capacidad para alternar en el poder, con sus antiguos aliados.

La nacionalización de la banca de José López Portillo desarticuló en buena parte la influencia de los más connotados banqueros en las decisiones de política económica y fiscal que los regímenes priístas adoptaban, después de la aprobación de los grandes detentadores de capital en México. De momento, estos grupos resintieron la orfandad y optaron por crear un nuevo partido al que denominaron Desarrollo Humano Integral, Acción Ciudadana, el cual no fue posible registrar en términos de ley, porque no cumplieron el requisito numérico y geográfico de militancia, por lo que fueron mantenidos al margen de una función partidista.

Hacia mediados de los años 80 buscaron la mejor vía para ingresar al PAN y convertirlo en un frente capaz de contender al nivel del partido oficial y conseguir un bipartidismo de dos colores pero de idénticos proyectos neoliberales y pronorteamericanos en materia económica. Gradualmente, fueron ocupando comités estatales panistas hasta que al cabo de algún tiempo, a través de organizaciones como el propio DHIAC, la Asociación Nacional Cívica Femenina (Ancifem), residuos del MURO y principalmente de Coparmex, coparon finalmente el Consejo Nacional que impuso a Luis H. Álvarez como presidente y cuya primera decisión fue acceder a los fondos públicos para la operación de la institución.

Manuel Espino, en su carácter de ex miembro del DHIAC y promotor de la nueva configuración táctica y programática del NeoPAN, señalaba hacia 1996 cuando ya los integrantes del Foro Democrático nos habíamos separado del partido por su nueva línea pro salinista y neoliberal, proclive al Tratado de Libre Comercio y descaradamente sujeto a los subsidios oficiales: “ya es tiempo de discutir formalmente el tema de los neopanistas e incluir a los llamados grupos de derecha que forman parte del PAN (MURO, Tecos y DHIAC, entre otros). En lugar de estigmatizar a sus integrantes, afirma, se debe reconocer que llegaron a título individual, y a partir de su incorporación el PAN empezó a obtener triunfos electorales en todo el país. Apunta que son viejos panistas acomplejados porque llegaron a un nivel de incompetencia… reconoce que fue miembro del DHIAC de 1984 a 1988, pero se deslinda de cualquier vínculo con el MURO… la gente llega con la intención de profesionalizar al partido, de hacerlo crecer, de aportar recursos para crear la infraestructura… a dar tiempo, dinero, esfuerzo. Quienes estaban acostumbrados a una dinámica distinta se sienten confundidos y rechazan ese procedimiento que se ha ido dando de manera natural, no preconcebido, no maquinado desde una cúpula, desde un organismo mafioso, secreto o misterioso…”.

Hoy el mismo Espino autor de “Volver a empezar”, en el libro “Calderón de cuerpo entero” (Julio Scherer) revela lo que le dijo a su presidente respecto de su estrategia de seguridad: “…me preocupa que seas tú y que te vistas de militar, más todavía para subrayar que personalmente te harás cargo de la estrategia contra el crimen organizado…”.

Solo estas pinceladas de fuertes contrastes hacen obligada la lectura del libro de Ortiz Gallegos. Una retrospectiva para entender lo que ocurrió en el PAN y doce años de la experiencia política panista y sus patéticas consecuencias. Es un conocimiento ineludible para tomar decisiones a futuro.

Facebook: jgs@gschmal.com Twitter: @gonzalezschmal

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