Con razón o sin ella, exhibe al Presidente como émulo de los priístas que habitaron antes en los Pinos
La victoria pírrica de Creel
Por Juan Ramón Bustillos
Lo del senador con licencia es una revancha largamente esperada. Seis años atrás, Calderón lo apabulló con una campaña semejante a la que hoy usa él contra Cordero: candidato oficial
El equipo de Ernesto Cordero no da importancia al revés que la “elección indicativa” propuesta por Felipe Calderón sufrió el miércoles por la noche en el Consejo del PAN. Considera que Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel sólo aplazaron su derrota.
Los aliados de Cordero llegaron a la reunión del Consejo sabiéndose mayoría; Josefina tenía siete aliados y Santiago sólo uno, pero algo ocurrió que al final, sin obtener consenso, el padre de la criatura, Juan Molinar Horcasitas, debió salir a reconocer que si quiere ser candidato presidencial el ex secretario de Hacienda, tendrá que enfrentar a la ex coordinadora de los diputados y al ex coordinador de los senadores.
La intención de la “elección indicativa”, que no era otra cosa que una elección anticipada para inducir a adherentes y militantes panistas, fue defenestrar con anticipación a Santiago Creel, que, conforme a los números del corderismo, camina apenas dos puntos arriba de Ernesto.
Pero la situación ha cambiado. La derrota, siendo del Presidente Calderón, será imputada a Cordero porque el miércoles se robusteció la idea de la supuesta obsesión de Felipe Calderón por imponerlo como candidato.
En estas condiciones no se puede hablar de victoria pírrica de Creel por más que, llegado el momento de ir a las urnas, pierda de nueva cuenta, como en 2005 con Calderón.
La verdadera victoria de Santiago es exhibir, con razón o sin ella, al Presidente como émulo de los priístas que habitaron antes en Los Pinos.
Creel fue quien reveló que el Presidente le propuso a él y a los precandidatos la realización de la “elección indicativa”; fue Santiago quien la bombardeó con todo en los medios de comunicación, amenazando con acudir al Tribunal Federal Electoral.
El temor al Trife y al escándalo mediático indujo a los consejeros panistas, en su mayoría corderistas, a rechazar la propuesta de última hora.
No, sin duda no es una victoria pírrica de quien se sabe derrotado de antemano en la elección interna porque si bien aún puede ganar a Cordero, los números no le bastarán para superar a Josefina Vázquez Mota.
Lo de Creel es una revancha largamente esperada. Seis años atrás, Calderón lo apabulló con una campaña semejante a la que hoy usa él contra Cordero: candidato oficial.
Santiago aspiró desde la Secretaría de Gobernación, con la anuencia del Presidente. Él lo niega, pero la visceral reacción de Vicente Fox ante el destape de Calderón en Guadalajara, a cargo de Francisco Javier Ramírez Acuña, lo convirtió, de facto, en candidato oficial. Fue así como surgió el “Hijo desobediente”.
Esa condición es, hoy, de Josefina Vázquez Mota, que se maneja en rebelión muy medida ante Calderón. La ex coordinadora de los diputados procura no entrar en confrontación directa, pero ha aprovechado magistralmente la beligerancia de Santiago.
Algo ocurrió en el inicio del sexenio que recrudeció la enemistad entre Calderón y Santiago. Sin duda, fue la actitud adoptada por el coordinador de los senadores panistas ante las reformas legislativas electorales en materia de medios electrónicos. El gobierno no encontró mejor manera de congraciarse con el duopolio que defenestrar a Creel de la coordinación de la bancada, sin importarle que fungiese como presidente de la Cámara de Senadores.
Por si los agravios mutuos no fueran suficientes, a mediados de noviembre se difundió la especie de que Jorge Enrique Álvarez Hot había sido arraigado por no pagar deudas por un valor de 21 millones de pesos avaladas con su firma en dos pagarés.
No fue así. Álvarez Hot había firmado como aval de su hermano.
El asunto no habría tenido mayor importancia de no ser porque el supuestamente arraigado coordina la campaña de Creel.
Desde luego que en el cuarto de guerra del precandidato se llegó a la conclusión de estar sometidos a una guerra sucia impulsada desde Los Pinos, en el peor de los casos y, en el mejor, desde el equipo de Cordero.
En este contexto se puede entender que Creel recibiera como regalo de Navidad la propuesta presidencial de participar en una elección indicativa. Supo, desde entonces, que aún sin ser enteramente ilegal, le sería suficiente para acudir al Trife para exhibir al Presidente como impositor y a Cordero como impuesto.
Así, él se convertiría en el verdadero “hijo desobediente” del 2012 y Ernesto en el bien amado.
Lo curioso es que en Los Pinos, en el PAN y en el equipo de Cordero menospreciaran a Creel cuando IMPACTO reveló que acudiría al Trife.