Con el triunfo de la versión femenina del ‘hijo desobediente’, preocupaciones para Calderón aumentan
El mundo en donde todo es al revés
Por Juan Ramón Bustillos
Parte de la simulación para dar a entender que todo salió ‘como estaba planeado’, es que el Presidente recibe en Los Pinos a Josefina Vázquez Mota en vano intento de mostrar que ambos engañaron a Ernesto Cordero como al chinito
>La verdad, sin embargo, es otra, más vulgar. El Presidente simplemente se equivocó al escoger a Cordero para sustituir a Juan Camilo Mouriño y hoy intenta convencernos que no es la versión 2012 de Vicente Fox que en 2005 tuvo que tragarse la derrota de su gallo
Cuenta la leyenda urbana que a partir de 2009, cuando los priístas le arrebataron la Cámara de Diputados y empezó el crecimiento de Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón empezó a perder el sueño por la recurrente pesadilla que lo mostraba repitiendo la historia de Vicente Fox, pero al revés: entregando la Presidencia al PRI.
Hoy padece otra: en sus sueños es como su antecesor. Y todo porque la versión femenina del “hijo desobediente”, Josefina Vázquez Mota, le robó la candidatura presidencial destinada a Ernesto Cordero. Igual que en 2005, cuando él se impuso a Santiago Creel.
De seguir así las cosas, el apestado gurú foxista, Ramón Muñoz, será llamado de urgencia a Los Pinos a revelar el escondrijo en donde abandonó las cajas sobrantes de pastillitas que recetaba a su cliente para mostrarle una realidad inexistente en la que nada fuera de control pasaba, pero que fatalmente se evaporaba al disiparse el efecto del fármaco.
Sin embargo, la realidad, diría el filósofo de Guemes, es la que es y no puede ser de otra manera, ni siquiera como la diseñan quienes intentan ausentar a sus jefes del mundo en donde el resto de los mortales vivimos.
La realidad inocultable es que el domingo pasado Josefina propinó tremenda paliza a Cordero, a Calderón, a los gobernadores, a los delegados de las dependencias federales y a la alta burocracia panista.
LA HIPOCRECÍA COMO POLÍTICA
Las fotografías y algunas columnas políticas de la semana que termina ofrecen sendos episodios de hipocresía política, cuyos promotores pretenden hacernos tragar la tesis de que a despecho de lo supuesto por todo el país, el verdadero triunfador del domingo no fue ‘El Juli’ con sus cuatro rabos obsequiados por generosidad de Rafael Herrerías, sino Calderón, que como en ‘El Gallo de Oro’ de Juan Rulfo y Lucha Villa engañó a los apostadores en el palenque con un gallo-gallina.
Quieren obligarnos a digerir sin ayuda de Metamucil ni bicarbonato la hipótesis de un Presidente genial en la manipulación política producto de su condición de ex líder juvenil, ex coordinador de diputados, ex dirigente nacional de su partido, ex candidato triunfador en una batalla épica ante el engendro de Satanás convertido en candidato del PRD, y comandante en jefe del Ejército que libra cruenta guerra contra el más sanguinario de los enemigos del país, el del crimen organizado, sobre la del estratega político vencido el domingo por una simple ama de casa, cuyo prenda mayor es la de vendedora de fórmulas de superación profesional.
Veamos la simulación:
Por un lado, el Presidente Calderón recibe en Los Pinos a Josefina Vázquez Mota en vano intento de mostrar al país que ambos engañaron a Ernesto Cordero como al chinito haciéndole creer el cuento del copiloto con méritos para ascender a comandante en jefe de la nave, mientras el verdadero candidato oficial era la “mentirosa” coordinadora de los diputados panistas; la misma irresponsable que no asistía a las votaciones y sólo se molestó en usar en cinco ocasiones la tribuna para defender las políticas del Jefe del Ejecutivo Federal.
LOS FAMOSOS PÉREZ
Los protagonistas de la foto oficial nos quieren decir con su sonrisa forzada de oreja a oreja que el ex secretario de Hacienda, el “patán y rastrero”, sólo fue un ‘chivo expiatorio’, un copiloto incapaz de aprender a volar el aeroplano en un curso intensivo de 18 meses y que en una estrategia genial únicamente sirvió de señuelo para no mostrar de antemano a Enrique Peña Nieto y a Andrés Manuel López Obrador el arma mortal que el PAN escondió hasta el último momento, como hizo en el DF con la ahora desaparecida Isabel Miranda de Wallace, usurpadora del lugar destinado a José Luis Luege, Demetrio Sodi o Carlos Orvañanos.
De manera simultánea Roberto Gil, Juan Ignacio Zavala, Max Cortázar y Francisco Conejo compartían el pan y la sal luciendo los ojos morados, los rasguños en la espalda, los curitas en los pómulos y los punterazos en las espinillas. Daba pena ajena mirarlos sonreír como si nada hubiese pasado, como si de protagonistas de ‘Los famosos Pérez’ se tratara.
Comieron en público en vano intento de que los panistas y los periodistas olvidemos que Josefina es la inepta, rencorosa y vengativa que decían los corderistas. Un rosario insospechado de cualidades que la convierten a ella y no a Andrés Manuel López Obrador en el verdadero peligro para México.
Y para que olvidemos también que en la alberca cubierta en el jardín de Los Pinos Calderón ocultó su condición de Jefe de Estado para convertirse en jefe de la campaña interna más ridículamente derrotada en la historia del PAN, incluida la de Santiago Creel de 2005.
Política, tu nombre es hipocrecía.
TODO ES AMOR
No sabemos qué pasó con Josefina y Ernesto en privado; si acaso para el recuerdo queda la foto que muestra al secretario de Hacienda, ya sin la sonrisa Colgate impuesta por Fabiruchis, Gaby Vargas o algún otro experto en marketing como René Casados, para ofrecer imagen de galán tipo Juan Penas levantando la mano a la exultante ganadora de la contienda interna que no paró de hablar hasta consumir media hora arrebatando el discurso meloso al Presidente Legítimo de la República Amorosa.
¿Qué se dijeron en privado el “patán” y la “mentirosa”?
Para cerrar el episodio de las simulaciones, Josefina invitó y Ernesto se dejó invitar a un desayuno. Ahí está para la historia la foto que los muestra diferentes a como se comportaban en los debates, en las entrevistas periodísticas o en las conversaciones telefónicas grabadas ilegalmente.
Si descartamos las sonrisas forzadas de la foto, podemos imaginar el saludo en el desayuno del miércoles:
- ¿Hola patán?
- ¿Quihubo mentirosa?
La verdad quizá fue de otra manera porque como en el establo de Andrés Manuel López Obrador, en el PAN ya todo es amor:
Ahora hay, conforme a la foto de Los Pinos, la nota filtrada de la comida entre los responsables de la ‘guerra sucia’ y el desayuno de Jóse con Cordero, una luna de miel.
¡Ah!, también se reunió con Santiago Creel, pero eso fue, como diría don Eulalio González, por pura cortesía.
Los maliciosos periodistas nos quedamos con lo escuchado en privado a los personeros de los gladiadores que ahora intentan obligarnos a aceptar nuestra caída en el engaño, porque la verdad incuestionable es que Josefina fue la gallina que nunca salió del huacal y Ernesto un magnífico ejemplar de La Granja de Orwell incapaz de rebelarse porque no alcanzó a comprender, según la nueva versión construida para tapar la derrota presidencial, que Calderón se la pasó jugando con él.
La verdad, sin embargo, es otra, más vulgar. El Presidente simplemente se equivocó al escoger a Cordero para sustituir a Juan Camilo Mouriño y hoy intenta convencernos a todos que no es la versión 2012 de Vicente Fox que en 2005 tuvo que tragarse la derrota propinada por Calderón.