Los cambios en el estado de ánimo forman parte del ajetreo humano
Cuando la depresión nos alcanza
Por Manuel R. Alatorre Fierro
Esta enfermedad merece ser enfrentada por dos vías: Una, tomando la medicina adecuada, y la otra recibir la terapia idónea; es vital sacar los demonios que todos llevamos dentro, asegura en exclusiva para IMPACTO TV la doctora Jacqueline Barriguete Hernán
Todos hemos estados tristes, desanimados. No es posible, por desgracia, ser eternamente felices, hay altas y bajas, parte del ajetreo humano.
El enojo y la ira son estados completamente naturales, como el aire y el agua, completamente naturales. Sin embargo, cuando el desánimo se prolonga y nos llega a dominar por demasiadas ocasiones, si ver la vida de negro es lo común, si se pierde interés en lo cotidiano y hasta en lo extraordinario, si permanecen horas sumidos en la nostalgia o el sueño se prolonga día tras día, si uno se irrita hasta con el vuelo de una mosca, entonces es muy posible que el diagnóstico sea depresión, la enfermedad del desánimo.
Nos encontramos con la doctora Jacqueline Barriguete Hernández, médico psiquiatra, quien labora en el Centro Médico Nacional ‘20 de Noviembre’ en psicoterapia.
Joven, pero sólidamente preparada, señala que, en cuanto a enfermedad, merece la depresión ser enfrentada por dos vías: Una, tomando la medicina adecuada, cuestión harto complicada, pues no todo se reduce a Prozac o Altruline, atinarle a la adecuada es complicado; por el otro lado hay que recurrir a terapia, hay que sacar o cuando menos atisbar a los demonios que todos llevamos dentro.
ENFERMEDAD MULTIFACTORIAL
El origen de esta enfermedad es multifactorial. Puede deberse a un luto o un shock considerable, la pérdida de un hijo, por ejemplo. Puede heredarse, en cuyo caso puede deberse a un problema fisiológico, algo que esté mal con el hipotálamo por ejemplo. También se puede explicar por trastornos hormonales, hay que recordar que las mujeres en una proporción casi de dos a uno padecen más este padecimiento que el hombre.
El medio ambiente es otro factor a considerar, la sobreprotección, los traumas vividos con padres que parecen perros y gatos.
Causas distintas merecen tratamientos diferenciados, de aquí la importancia que tiene el buscar encontrar las raíces, que como regla pueden ser diversas.
A esto conviene agregar la diversidad en cómo se presenta esta enfermedad, puede ser una depresión leve o una severa. En este último caso se puede llegar a que el paciente tenga que permanecer en cama por periodos prolongados, pues puede llegar a afectar su actividad motor ante el desinterés por realizar actividades, incluso lo más sencillo se puede convertir a sus ojos en una odisea.
ÉCHALE GANAS A TODO LO QUE HAGAS
Casi en forma natural cuando uno ve el desinterés, la tristeza, el grado de sensibilidad, extremos que padecen los deprimidos, el primer impulso es decirle “ánimo mi amigo, la vida es bella, échale ganas a todo lo que hagas”.
Sin embargo, no es una cuestión de voluntad, este mal se compenetra en el cuerpo, lo invade, hace que uno tenga una visión negra de la vida.
Es el cerebro el que le pone a uno gafas negras, son las hormonas las que son afectadas. No es algo a superar con un rollo mareador, o platicando un buen chiste.
Para la doctora Barriguete esta enfermedad se empieza a hacer más visible porque se extiende el conocimiento de la misma. Además vivimos en un mundo donde el estrés es cosa de todos los días. Por lo mismo señala que puede convertirse en uno de los padecimientos más comunes que enfrente la humanidad.
No respeta edades, puede manifestarse en un adolescente, recuerde que es la época en que las hormonas se disparan. Igualmente puede ser común en la vejez, el simple hecho de que un adulto mayor sepa que ciertas tareas ahora las desempeña con dificultad, que sea consciente de su pérdida de capacidad física y mental puede sumergirlo en la tristeza.
Si en sus primeras etapas no es detectada, la depresión puede agravarse con facilidad. No es sencillo saberle hacer frente, porque en una crisis el deprimido puede llegar a suicidarse o matar a sus seres queridos o a lastimar gravemente a quien uno más quiere. Para quien vive con ellos es importante saberlos enfrentar, es todo un arte, y con frecuencia parte de la técnica es evitar que se enojen demasiado.
A quien padezca esta enfermedad lo debe tratar el especialista. No es algo que desaparezca sencillamente, lleva tiempo. El doctor tiene el reto de saber detectar qué tipo de enfermedad y medicina corresponde al paciente. Los que estamos cerca de ellos debemos estar pendientes que reciban el tratamiento adecuado y conocer técnicas de cómo lidiar con ellos.
Es una enfermedad que difícilmente va a desaparecer, a lo que debemos aspirar es a controlarla.