Número 3246   Domingo 13 de mayo de 2012
Entrevista

En el pasado queda su papel de escuderas

Enfermeras, modernas ‘Juanas de Arco’

Por Manuel R. Alatorre Fierro

Distan de ser las ayudantes de diestros caballeros de batas blancas; ahora luchan a su lado en los campos de batalla, tan necesitados de héroes

Por años hemos tenido la idea de que el doctor diagnostica una enfermedad y la enfermera nos atiende, nos cuida, da medicina y hasta inyecta.

Sin embargo, la ciencia médica ha evolucionado notablemente y, gracias a sus avances, hoy, en México, el promedio de esperanza de vida está cercano a los 80; llegar a usar bastón y tener una cabecita blanca ya no es una excepción. Se está convirtiendo en lo habitual.

Parte imprescindible de este cambio se encuentra no sólo en complicados aparatos capaces de detectar padecimientos y tomar fotográficas de las entrañas de nuestro cuerpo, sino también en las enfermeras.

Están pasando de ser escuderos, ayudantes de diestros caballeros de batas blancas, a luchar, también, a su lado y convertirse en modernas Juanas de Arco, lideres en los campos de batalla, tan necesitados de héroes.

Hoy la enfermera debe saber mucho más que inyectar y apapachar; es para empezar toda una institución. Hoy su profesión dejo de ser una carrera técnica que se estudia en unos cuantos meses; eso quedo atrás, en los baúles de los recuerdos, son tiempos pasados, pretérito sólido. Un ejemplo del cambio es la enfermera Miriam Marmolejo García, presidenta de la Asociación de Enfermeras del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, que se tituló de la Escuela de Enfermería del ISSSTE, y que, además de la licenciatura, cuenta con varios posgrados, entre ellos los de Pediatría y Administración de la Salud.

NUEVO ROL

Hoy es imprescindible en la profesión de enfermeras -afirma Miriam Marmolejo- estar completamente involucradas con la ciencia médica, aprender sus bases y esencia, entender lo mismo acerca de cómo funciona el cuerpo humano, hasta las características de los principales medicamentos.

Si el mundo va hacia delante, la enfermería también tiene que hacerlo.

Ciertamente, es una carrera donde hay más mujeres que hombres.

Son varios mitos que se están viniendo abajo, no sólo el sexo, pues ahora los hombres tienen cabida, también los conocimientos.

Como toda la ciencia: no hay fronteras. Uno puede seguirse especializando, incluso, alcanzar el doctorado y hasta el posdoctorado.

Entre sus nuevas actividades destacan el tomar la temperatura, el pulso y la presión arterial, la respiración, el peso y la talla.

Este proceso es relativamente reciente, a grado tal que la clásica y tradicional línea entre médico y enfermera parece diluirse, y no es del todo clara.

Ahora sabemos que el médico solo es insuficiente, que deben intervenir varios profesionistas, un equipo de salud, donde las enfermeras son una pieza clave y fundamental.

LOS RETOS

Si dentro del cambio algo permanece, sin duda, uno de sus rasgos es el papel de confianza que despiertan las enfermeras.

Posiblemente sea esa una de las causas por las que hay más mujeres que hombres en esta singular profesión; demanda entrega, a tal grado que hasta los sentimientos se ponen en juego.

Es una romance que rebasa el amor de pareja, es una profesión que, me atrevo a decir, requiere de una especie de “santidad”. Son ellas los que cuidan al paciente por horas y días enteros, las que saben dónde duele y cómo hacer para mitigar al dolor, las que parecen conocer los intrincados secretos del ser humano y descubrir que una enfermedad va más allá de un padecimiento.

Cuando uno tiene la oportunidad de conocer a personas como Miriam, y a otras enfermeras que viven en otros países y lugares, descubre, al menos esa es mi experiencia, un denominador común.

Una capacidad de dar sin prácticamente pedir algo a cambio.

Entonces, encuentro que la combinación de la ciencia con lo mejor del ser humano tiene un modelo a seguir, y se llama enfermería.

Miriam Marmolejo es un buen reflejo de su profesión cuando sabemos que, además de cuidar adecuadamente a los pacientes, tiene que hacerse cargo de supervisar la administración y buen desempeño de sus compañeros de trabajo.

Asegurarse del buen funcionamiento de la enfermería, y que, finalmente, el equipo integrado por diversas piezas funcione y sea capaz de dar la atención que mejor se las pueda otorgar.

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sus bases y esencia, asegura Miriam Marmolejo a IMPACTO TV

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