El coco de las enfermedades…
Obesidad, la cuna del mal
Por Manuel R. Alatorre Fierro
En personas cuya medida de cintura es más allá de lo normal, se puede detectar el síndrome metabólico, afirma en exclusiva para IMPACTO el doctor Hermenegildo Vicenteño Ayala
Por alguna extraña razón siempre buscamos un villano, el malo de las películas.
En el caso de las enfermedades en México, del famoso perfil epidemiológico, la mortandad tiene como primera causa la diabetes.
Como siempre ocurre con nosotros los mexicanos, cuando llegamos a la planificación somos pésimos y así ocurre que cuando la queremos enfrentar ya la enfermedad ha avanzado demasiado. Combatimos el fuego una vez que el cuarto esta incendiado en lugar de apagarlo a la primera flama.
¿Qué hay detrás de la diabetes y de buena parte de las enfermedades cardiovasculares? Sorpresa nuestro viejo amigo y conocido: la obesidad. Donde en México tenemos el cuestionable honor de ocupar los primeros lugares.
El asunto de tener kilos de más ha ocupado primeras planas, estudios sesudos, declaraciones estridentes, tintas por miles de litros y papeles por toneladas.
Estamos ahora con un viejo lobo en el tema, un médico internista e intensivista, parte de su oficio lo desempeña en el Hospital Regional Lic. Adolfo López Mateos, es el Dr. Hermenegildo Vicenteño Ayala, quien de entrada nos recuerda que cuando la obesidad se convierte en una antesala de enfermedades como la diabetes y las relacionadas con el sistema circulatoria tiene un nombre: Síndrome Metabólico.
¿CON QUÉ PAN SE COME EL SÍNDROME METABÓLICO?
Tengo que confesar que la primera vez que escuché estas dos palabritas pensé que había oído mal, todos los doctores la mencionaban y me di cuenta que aunque suena rimbombante, en el fondo se refiere a aquella parte de la población que además de obesa se encuentra gestándose como futuro portador de enfermedades que ya mencionamos.
Este síndrome se puede detectar fundamentalmente en aquellos cuya cintura es más allá de lo normal, difieren las medidas, pero el rango se encuentra aproximadamente entre 90 y 103 cm.
De inmediato le preguntamos a nuestro amigo el Dr. Hermenegildo Vicenteño que si tener panza de pulquero o cervecero basta para que uno pueda engrosar la lista de tan mentado síndrome.
El doctor la agarra en el aire. Si usted padece una hernia, puede tener cintura abultada, pero cuando la causa principal radica en la grasa, bienvenido al club. Si de algo sirve es que uno de cada cuatro mexicanos padece este síndrome. Esto significa que el 25% de la población de nuestro bello país padece de este síndrome. No es de extrañar que en las enfermedades del corazón u de azúcar en la sangre sean los dos causas centrales de que pasemos a mejor vida.
Pero además de los kilos hay que agregar la edad. La diabetes, la baja tolerancia a la insulina, las enfermedades cardiovasculares se disparan cuando uno llega a ser adulto mayor. ¿Malas noticias? Pues prepárese, dado que nos ha dado por avanzar, en lugar de retroceder, en esto de la obesidad dada la vida sedentaria y los malos hábitos alimenticios, acentuados por refrescos y comidas rápidas, lo novedoso es que este padecimiento ya puede empezar a manifestarse poco antes de los cuarenta abriles.
GESTORES EN POTENCIA
Somos tan ciegos que no detectamos lo más obvio. La obesidad no surge de la noche a la mañana. Se va formando lentamente.
La genética ocupa un lugar destacado. Si sus padres son obesos, puede ser un excelente candidato para ir preparando el terreno y padecer males que además de hacerle la vida insoportable se la acortan.
Volvemos a la pregunta inicial, si observamos niños y jóvenes de redonda y rechoncha cintura, ¿por qué conservar los kilos e incluso aumentarlos? ¿Para qué dejar que las dos enfermedades más mortíferas se empiecen a formar en nuestros cuerpos?
Antes de tener que lamentarse y tener que inyectarse insulina, previo a ser candidato a mala circulación o cambios de presión y paros cardiacos, combatamos las causas, no permitamos que la obesidad nos haga una de sus víctimas. No basta con cuidarse, también hay que estar alerta de nuestros seres queridos. La familia no es de uno, son muchos.
Por desgracia, lo señala el Dr. Vicenteño, los hábitos de comer sin seleccionar lo que vamos a digerir si es algo poco saludable. Si a esto le agregamos encontrar excusas para no mover un dedo nos conducen por el mal camino. Combatir un mal que ocasiona elevados lípidos y triglicéridos, glucosa mayor que lo normal requiere algo de disciplina.
¿Quién tiene la respuesta a comer más sanamente y luchar contra la vida sedentaria? El comer con frutas, verduras, tomar más agua que refrescos, evitar los carbohidratos y la comida grasosa y saber que conviene ejercitarse es algo que debe ocuparnos en todas la edades.