Número 3247   Domingo 20 de mayo de 2012
Política

Somos presa de determinaciones viscerales, orientadas por los intereses que dominan al país

Incompetencia económica

Por Gabriel Reyes Orona

Nocivos, nombramientos por largos plazos, en los que fácilmente se pierde contacto con la realidad

Tras cientos de años de pensar que la recta razón domina nuestras acciones y que el pensamiento mágico ha sido desterrado, hoy más que nunca es evidente que somos presa de determinaciones viscerales, orientadas por los intereses que dominan al país.

El caso de la Comisión Federal de Competencia demuestra lo nocivos que pueden ser nombramientos por largos plazos, en los que fácilmente se pierde contacto con la realidad. Esa entelequia, no deja de ser un apéndice de las imposiciones del fracasado modelo impuesto por la doctrina Monroe, hoy representado por la tecnocracia.

No hay duda que la competencia es un buen principio y directiva, aunque sirva al final para encubrir el mecanismo por el que se administra y manipula el mercado y el acceso a él.

Hacia la población, sea vulgo o prole, parece sensato evitar que un puñado de agentes económicos establezca condiciones que hagan difícil o prácticamente imposible participar en un sector de la industria o el comercio. Sin embargo, los referentes de construcción usados en México naturalmente conducen exactamente a lo contrario.

Así es mi estimado lector, cuando el regulador está capturado es más fácil que sirva al status quo, que para introducir cambios eficientes para obtener el objetivo deseado.

Los paladines de la competencia a nivel internacional son los países desarrollados, que le venden ese espejito a los subdesarrollados, para poder llegar a apoderarse de rentas que tradicionalmente explotaban consorcios o empresarios locales.

Bien usado este mecanismo asegura sumos sacerdotes que marcan discrecionalmente el rumbo de las inversiones, encubriéndolos en enredadas fórmulas que están construidas para obtener el resultado deseado. Sí, las variables que emplean en sus fórmulas son tan sensibles y manipulables que basta hacer los ajustes necesarios para con ello ajustar las conclusiones.

Al igual que los médicos brujos de las tribus, con discursos catastrofistas o exageraciones de la realidad, pueden inducir a los crédulos a pensar que saben de lo que hablan y a generar seguidores de mitos, los cuales con el tiempo se vuelven dogmas irrebatibles.

EL OTRO ERROR DE DICIEMBRE

Fue precisamente un año antes del error del 94´, cuando se creó este cenáculo de iluminados que nos ha mantenido en el mismo estado de competencia que teníamos en los ochentas, con la única diferencia que han generado espacios rentables para empresas extranjeras y ocasionado batallas campales entre los empresarios nacionales, impidiendo la inversión, y, por lo tanto evitando la generación de empleos.

Dado que se trataba de generar realidades de fórmula, para convencer a la población de que era necesario atropellar la Constitución en algún segmento de la vida productiva nacional, se trajo al mejor experto en hablar de corrido con la convicción de que por su boca habla la divinidad. Así es, trajeron a Santiago Levy. Quizá el mejor amigo del doctor Z, ya que ambos son especialistas en acomodar su discurso en aparente apoyo de quien está en el poder.

Tras unos pases mágicos, Levy supo cómo mandar al futuro la discusión de las reservas actuariales del IMSS, de igual forma que supo escabullirse de la indagatoria sobre la forma en que Pemex entregó enormes caudales a su sindicato. La Subsecretaría de Egresos, única fuente lógica de los costales, pasó como espectador de lo que había sucedido, sin que nadie preguntara sobre autorizaciones y derivación de fondos federales, que, en esas cantidades, necesariamente involucran al subsecretario.

Estoy plenamente seguro que Levy podría convencer a un auditorio de que es imposible viajar a la Luna, para después convencerlos de que sería un rentable negocio para invertir los recursos de la Afores.

El pase de entrada a la nueva Comisión era ser un devoto creyente del libre mercado para nuestros vecinos del norte, un convencido de las enseñanzas del Cartel de Chicago y un furibundo defensor de que las matemáticas pueden crear el mundo ideal a pesar de la población.

Quienes han visto esas largas fórmulas que miden las principales variables económicas o la dominancia de un mercado, saben que son las mismas que se usaron para calcular los derivados financieros; que proyectaron el comportamiento de los comodities y que en suma permitieron estandarizar las hipotecas para generar instrumentos de especulación bancaria.

Lo crea o no lo crea el lector, existe una fórmula que le permitiría sostener ante la Santa Inquisición cualquier afirmación, por malévola o perversa que ésta sea.

NAVIDAD REGIA

Insisto, es muy fácil vender este camello, ya que promete bajar los precios, hacer accesibles bienes y servicios, y, en suma, poner a los malandros a los pies de los consumidores.

Pero el próximo año cumplirá la caja negra de los negocios veinte años. Y las cosas están igual o peor, pero con la segura ruta de empeorar.

Cuando alguien está seguro de que cobrará un cheque por más de diez años, diga lo que diga y pase lo que pase, pierde naturalmente -con el paso del tiempo- la competencia para ejercer un cargo y cumplir con un mandato.

Si a ello le sumamos, que son absolutamente ajenos a la rendición de cuentas en lo individual y carentes de responsabilidad como órgano colegiado, tendremos como resultado que esta entidad sustituye al papado en materia económica, se coloca al nivel de Torquemada, y vuelve obsoleto a Moisés y sus tablas de la ley.

Pero es claro ya que algunos empresarios de Monterrey que desde los noventas no han podido levantar el vuelo, han visto en este macanudo instrumento la posibilidad de volver al tablero de las ganancias. Por supuesto, parten de la base que siguen siendo competitivos, cuando hace muchos años dejaron de invertir. Salvo notables casos como Alfonso Romo que se ha levantado a base de trabajo, talento y arriesgar lo propio, muchos otros, piensan que el camino está en los subsidios federales, en las concesiones federales o en colocar a los amigos en posiciones clave.

La tozuda obstinación de nombrar empresarios sin experiencia en altos cargos en las secretarías de Energía y Economía, así como en las correspondientes comisiones de las Cámaras del Congreso de la Unión, no va a retornar la productividad por arte de magia.

Ahora han caído en la trampa de pensar que el problema es de facultades y atribuciones de la Cofeco. Como las corazonadas y latidas de su pleno, eran constantemente derrotadas en los tribunales, la solución no fue fortalecer al organismo en lo jurídico, sino en crear un limbo constitucional, un purgatorio de las garantías individuales, haciendo que los tribunales no puedan revisar las caprichosas decisiones de esa Comisión.

Los dientes sirven para morder, por eso no entiendo por qué los legisladores se envolvieron en la bandera para darle dientes al experimento tecnocrático, que ha servido de ariete a unos empresarios para arremeter contra otros, teniendo como víctima a la planta productiva nacional.

BALANZA CARGADA

No es casual que en los Estados Unidos de América, donde nos maquilan a los comisionados de la Federal de Competencia, tengan anclado este tema en el Departamento de Justicia, porque en el fondo es un tema de dar a cada quien lo suyo, de proveer a condiciones de igualdad y de evitar el trato discriminatorio. No es un tema económico en la esencia, para sorpresa de nuestros ejércitos de doctorados en catarritos.

Por supuesto, los agoreros del colonialismo como la OCDE y otras agrupaciones que dan premios y distinciones en apertura económica y libre comercio, que sólo disfrazan méritos en sumisión y entreguismo, han encontrado en los magos de la teoría que habitan esa lúgubre Comisión, el eco ideal para socavar la posibilidad de que aumentáramos nuestra competitividad en un entorno en el que los vecinos del Norte, no resistirían a un país con ventajas comparativas, que van desde salarios ridículamente bajos, hasta acceso relevante a recursos naturales estratégicos. Ahora que podríamos cobrar tamaño en los mercados de nuestros socios comerciales, nos tienen atados “infiernitos” que no son sino complejos y obsesiones de los mentores que los nombraron en la beca de su vida.

En efecto, la obsesión por abrir mercado a los extranjeros en telefonía y demás servicios relacionados con la fibra óptica, que subyace en la forma fantasiosa con la que ahora miden los mercados y la dominancia en ellos, es lo que motiva las prácticas autoritarias e impositivas por parte de quienes han ido consiguiendo gradualmente fuero judicial.

Escuchaba hace poco a uno de los defensores de la sesgada reforma a la ley de la materia, decir que las barbaridades que decidió la Cofeco, en materia aeronáutica, habían generado un mercado competitivo. Y que era necesario darle facultades medievales de vida y muerte, para que el país recobrara el crecimiento, por supuesto ese legislador se encuentra atado a los intereses que piensan que si cae CARSO, TELEVISA o AZTECA, ellos resultarán beneficiarios, sin darse cuenta que la ley que aprobaron impone el subdesarrollo empresarial como filosofía, y evita que se generen empresas de calado internacional. No como la tomada de pelo de la CFE, que es exitosa en creatividad contable gubernamental y subsidios, sino empresas que estén refaccionadas para emprender grandes proyectos, sin preocuparse por financiamiento bancario usurario.

Hacer chico al grande o poner a todos los chicos contra el grande, son los principios sofisticados que aprendieron después de años de estudiar en el extranjero, por eso no llama la atención que los diseñadores del juego sean protagonistas destacados en la rebatinga.

No en balde Gil Díaz se lanzó a la telefonía extranjera ofreciendo sus buenos oficios con sus aprendices ungidos de funcionarios. Tampoco sorprende que sin jamás haber generado empresas públicas rentables Pedro Aspe se haya lanzado a construir una empresa aeronáutica, mientras su ex auxiliar Rodríguez Arregui, le planchó a un buen número de competidores, hiriendo de muerte a Mexicana de Aviación.

QUÉ FUMA PÉREZ MOTTA

Con ilusas concepciones como la de la fracasada regulación de CINTRA; poco a poco, han ido sentando criterios y principios que no admiten armonización, ni conceptualización que sea llevada a las leyes para cobrar generalidad y abstracción, entendiendo por esta que no se hagan saquitos a la medida, ni se dibujen ganadores de concursos, licitaciones o adjudicaciones gubernamentales.

No, Pérez Motta convenció a los legisladores del comando regio, y a su hijo pródigo Bruno Ferrari, de hacer una ley inspirada en los cheques en blanco. Envueltos en la bandera de la defensa de los consumidores de productos básicos, les dieron un ordenamiento que establece un hoyo negro de la legalidad, en el que las reglas básicas de convivencia quedan en manos de gurús, que después de diez años dirán, “no era así”, como tampoco lo fue en muchas áreas donde esa Comisión ha metido su cuchara, para entonces ya se habrán jubilado en alguna de las empresas promoventes.

Pero por supuesto los consumidores de básicos, incluyendo alimentos y medicinas no son su objetivo, sino que esas facultades de pleno poder las aplican para cargar los dados a favor de un favorito del sistema, nacional o extranjero, pero siempre en sus decisiones es perceptible el sesgo, la tendencia, la preferencia. Es incluso lamentable que en sus investigaciones se puede percibir -desde el inicio- para dónde tira la jugada.

Así son los negocios, como la materia, nada se destruye sólo se transforma, y en Competencia Económica no hay ganancias nuevas, sólo se toman de un lugar para pasarlas a otro. En algún tiempo, la falta de tino y objetividad en México para aplicar las leyes de propiedad intelectual, derivaron en que seamos un ejemplo mundial en piratería, de la misma forma somos ya un oasis para los buitres de mercados, ya que con campañas bien armadas pagadas por quienes han visto languidecer sus mercados locales, logran la creación de un parámetro de dominancia que cercenará porciones de negocio para los nuevos.

Hace años nos dijeron que traer bancos europeos bajaría las tasas, pero rápidamente los que llegan aprenden las mañas locales y nos siguen cobrando lo mismo o más, y así sucede en otros sectores económicos. Sólo se reparte el botín con orientación política. Por eso los candidatos no acusan recibo en materia de monopolios. Bien, bien por la reforma de reversa en la materia. Competencia con miseria.

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