En disputa 5 posiciones plurinominales de la Cámara de Diputados y tres del Senado
El Congreso, botín de los corderistas
Por Hugo Páez
Cercanos al ex titular de Hacienda urgían el palomeo para evitar que Josefina Vázquez Mota tratara de reorganizar las listas con la fuerza que le dio la contundente victoria en la elección del abanderado presidencial panista
Un día después del lunes de la reconciliación mediática entre Josefina Vázquez Mota y los corderistas, incluyendo al Presidente Felipe Calderón y Margarita Zavala, las cabezas cercanas al candidato perdedor se reunieron con Gustavo Madero para afianzar lo que creían en la bolsa: Las 15 posiciones plurinominales de la Cámara de Diputados y las tres del Senado.
El albazo se dio el martes en la noche. Según estatutos, las tres primeras posiciones de mayoría, de cada una de las cinco circunscripciones, son designadas por los 45 miembros del Comité Ejecutivo Nacional del PAN.
Con un dominio de amplia mayoría, los cercanos a Ernesto Cordero Arroyo urgían el palomeo para evitar que Josefina Vázquez Mota tratara de reorganizar las listas con la fuerza que le dio la contundente victoria, mayor a los 15 puntos de ventaja, sobre el ex secretario de Hacienda.
En los comités estatales se empezaron a alzar voces sobre la arbitrariedad de los nombres, muchos de ellos resultado de acuerdos de Ernesto Cordero para obtener apoyos de las dependencias federales y de los líderes del partido.
En Durango, por ejemplo, Rodolfo “El Negro” Elizondo cuestionó a José Rosas Aispuro, el ex candidato al gobierno del estado que se registró como primera fórmula al Senado, dejando fuera a su sobrina Patricia Flores Elizondo, la “Ex Jefa” de la oficina del Presidente de la República, quien también fue excluida de la lista de plurinominales que designaría el CEN del partido el martes por la noche.
Rodolfo Elizondo se lanzó, de inmediato, a los medios alegando la falta de militancia de Rosas Aispuro y la violación de cumplimientos de requisitos de los estatutos de su suplente, Lorenzo Martínez. Ahora, el ex secretario de Turismo reclama la primera fórmula del Senado para su sobrina.
Rodolfo fue uno de los panistas con credenciales nacionales que apoyaron, abiertamente, a Vázquez Mota contra el ánimo de su ex jefe, y de Aispuro, quien levantó el brazo de Cordero, en Durango, en múltiples ocasiones.
Los arrebatos panistas están a la orden del día. El riesgo de los calderonistas a quedarse sin nada los empujó a una votación exprés en el CEN de Acción Nacional y, así, abordar las posiciones seguras, en contubernio con Gustavo Madero.
Mientras tanto, Josefina hilvana la necesaria “operación cicatriz” para apoyarse en el aparato federal y de partido, que en algún momento fue utilizado en su contra. No hay tiempo; en pocas horas tendrá que reconstruir los muros derribados en la interna. Necesita al Presidente, necesita al partido y, sobre todo, la estructura de la Federación.
Los días terribles pasaron; hubo algunas voces, muy cercanas a sus oponentes, que se lamentaban: “Es preferible que gane el PRI a Josefina”. Una blasfemia en apóstoles del mismo culto. Se entiende el temor, directamente proporcional a la cantidad de golpes que le tiraron a Vázquez Mota; lo que no se entiende es la falta de lealtad al partido.
Vázquez Mota lava heridas y se prepara para la batalla final. La percepción es fundamental para la unión, por eso las insistentes fotografías con Felipe Calderón y Ernesto Cordero Arroyo, para evitar la desconfianza o el desgano de cientos de funcionarios federales de primer y segundo nivel.
El borrón y cuenta nueva es necesario. La última encuesta de Mitofsky le da buenos resultados, a escasos tres días de ser designada. Nada extraordinario, sin embargo, su avance es positivo y acorta un poco la distancia con Enrique Peña Nieto, ubicado 16 puntos arriba, y se aleja otro poco de Andrés Manuel López Obrador.
Su momento es crucial para aprovechar al máximo la sensación de victoria. Si mantiene la tendencia será un verdadero peligro para el abanderado del PRI y enterrará en un tercer lugar al proyecto de las izquierdas.
A pesar de llegar con muy pocas ataduras, gracias al brutal golpeteo de los días anteriores a la votación, atribuibles a la operación que se inició desde Los Pinos, Josefina debe amarrar acuerdos. El Presidente Felipe Calderón tiene que aparecer totalmente comprometido con la candidata de su partido para ablandar toda la dureza que se forjó entre los dos grupos oponentes.
Vázquez Mota es una gran motivadora; así la descubrió Carlos Medina Plascencia y la convenció de ingresar al PAN. Se la jugó en el 2006 con Calderón y, ahora, el Presidente tiene que jugársela con ella. Es apenas natural.
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