Número 3247   Domingo 20 de mayo de 2012
Política

Difícil, creer que Vázquez Mota no se haya dado cuenta de que Cordero armó un tinglado tras telones

Puñaladas electorales

Por Gabriel Reyes Orona

Santiago Creel sabía que no podría ganar en contra de Los Pinos y, a último minuto, le agarró la mano el chango, convenciéndolo de que operara en contra de la puntera

Es difícil pensar que Vázquez Mota no se haya dado cuenta de que Corderón armó un tinglado detrás de telones. Sí, de esos que le gustan al “coach”. Por debajo de la mesa o por la espalda. Eso fue lo que sucedió, cuando dijo a 48 horas de la elección interna que los astros se habían alineado para darle el triunfo, siendo una persona que había estado en el sótano de las preferencias entre militantes, y en el subsuelo en la valoración entre el público general.

¿Qué quiso decir el agiotista de los recursos públicos? Pues es fácil de deducir. La trasmutación de los porcentajes fue obra de un acuerdo poco viril entre Corderón y Creel. Éste sabía que no podría ganar en contra de Los Pinos, y, a último minuto, le agarró la mano el chango, convenciéndolo de que operara en contra de la puntera.

No fue un vergonzante ridículo, como el de Navarrete, que quiso mercar la dirigencia en el Distrito Federal a cambio de “pasarle” a Barrales su exiguo apoyo popular. La cargada, que de último minuto trató de armar el guanajuatense -siendo uno de los contendientes- fracasó, lo cual la vuelve doblemente criticable, ya que demostró que no tenía peso real en la contienda, pero también que no respetó la imparcialidad y objetividad de un proceso definido por encuesta.

Si al fin de cuentas la jugarreta hubiera resultado, podría siquiera decir que en la guerra y en la política todo se vale, por bajo que esto sea, pero cuando con todo y el apoyo de sus cargos para-parlamentarios topó con pared su intento de cargar los dados, no le quedaba más que quedarse callado, para que el tiempo le echara tierra a la ignominia que lo cubrió de pies a cabeza al conocerse el resultado del proceso interno.

Pero no, de forma directa y sin pudor, fue a buscar a aquel a quien intentó defenestrar levantándole la mano a la asambleísta, sí, justo unos días antes de que se practicara la encuesta, por supuesto, para tratar de adueñarse de la diferencia marginal que ungiera a la ex azafata, al más puro estilo de la maestra.

Si “ella” hubiera ganado habría sido un “haiga sido como haiga sido”. Como aquel porcentaje del PANAL, que colocó -a decir de siete personajes- a Calderón en la silla. Claro, por el más insignificante diferencial que haya logrado un candidato presidencial.

Por eso es válido decir que Elba Esther fue la artífice de la segunda administración panista, ya que sin ese medio punto ese partido hubiera perdido.

Pero el resultado fue otro, ni con el “aplastante” apoyo del que suele repartir suertes a los políticos de primer nivel en los noticieros -como si estuviera entre ellos- Barrales pudo competir de cerca y menos ganar.

Que Mancera integre a los demás oponentes que dignamente se comportaron a lo largo del proceso de selección interna, se entiende, pero que la presidencia del PRD en el DF sea el premio que se otorgue a quien demostró no sólo adversidad, sino una capacidad camaleónica más allá de los extremos linderos que practican los políticos, no es señal de unidad, sino de forzada fusión de tirios y troyanos, que la gente percibe y reprueba. Hasta entre las tribus más primitivas, existe un mínimo de lealtad, decoro y dignidad, que aquí, brilló por su ausencia.

Alejandra guardó silencio desde lejos, pero lo hizo sola, sin su flamante apoyo de último minuto. Así son los barcos cuando se hunden.

QUÍTATE TÚ PARA…

Pero volviendo a Corderón y el rescate de su sonrisa de plástico, fue claramente perceptible unos quince días antes del domingo fatídico, que algo tramaba, más allá de preñar urnas, entregar despensas y de abusar de la imagen de funcionarios que gozan de alto nivel en la ineptrocracia reinante.

Creel, emperador de los negativos, tenía perdida la interna desde el día que empezó el proceso, pero al fin de cuentas el objetivo eran curules y embolsarse los apoyos, lo cual logró a medias.

No es extraño que dos grandes amigos, Creel y Navarrete, hayan actuado igual y se hayan equivocado igual. Entre dos aventajados, escogieron al que pensaron que iba a ganar. En ambos casos negociaron mal. En un caso fue con cartas abiertas y en otro se acudió a la hipócrita comodidad de los pasillos oscuros.

Me pregunto yo y le pregunto a Usted, apreciable lector, ¿será acaso mejor la doble moral? Después de llamarle rastrero y patán, no será más creíble una magnánima lejanía. Después de acudir a acusaciones de bajo cuño, ¿no será más digno retirarse a la esquina y guardar silencio, sin simular un afecto que no existía y menos aún hoy lo hay?

Aún con la operada transferencia de mapaches del clan Creel al ejército corderiano, nadie se llamó a sorpresa de esta paradoja de la encuestología. ¿Cómo de la nada operó una catafixia en el segundo y tercer lugar? y ¿cómo los porcentajes se comportaron tan exóticamente? Aunque la verdad es que las encuestas cada día gozan de menos credibilidad, el resultado llamaba cuando menos a sorpresa.

Ello me hace pensar que Solá recomienda la falsedad y la simulación, como mejor premiadas por la Sociedad Civil, que la franqueza, la integridad y la congruencia.

La gente sabe que no son amigos, ellos saben que no son amigos, pero el deleznable espectáculo que dan los políticos nos recuerda que la honestidad no es valor entre quienes persiguen el hueso entre codazos y patadas.

Pero a diferencia del caso Navarrete, donde las dirigencias de las izquierdas ya llegaron a un acuerdo y sentaron a uno de sus entenados para asegurar la cuota y el reparto del botín, más allá de los aplausos y las parodias, es difícil saber qué pasará con el acuerdo entre Corderón y Creel, siendo Josefina la que decide.

Es como preguntarle al pavo qué piensa de la Navidad.

Creel aguantó vara y se quitó, para que pasara Corderón del sótano al penúltimo piso, pero con todo y las más bajas prácticas electorales no alcanzó siquiera a ganar dentro de su partido. Eso puso las cosas difíciles para el bisnieto del Gobernador que prendió la mecha de nuestra Revolución. Quedó tan mal en la contienda, que demostró que su grupo es como el PT dentro del PAN.

Por supuesto, no se vale pedir a quien no se pudo apuñalar porque el puñal era chafa, a menos que sea uno muy arrastrado. Los encumbrados políticos se equivocan, es tan malo no tener unidad partidaria como forzarla. Las listas serán una cena de negros azulados, que se tomarán de las manos teniendo en mente que fueron derrotados y en el caso de Creel y su gente, humillados.

LA OTRA CARA DE LA MONEDA

La falta de escrúpulos hace perder de vista que las alianzas electorales son en parte aumentar el potencial, por la integración de fuerzas, pero también en parte, entrañan el debilitamiento que provocan en las huestes del rival, como hoy sucede en Chiapas.

Quién puede confiar en una líder que antes de iniciar la batalla, se pone dos alacranes en la espalda. De Lozano no extraña, tiene doctorado en cambiar de bando.

Ir a una elección federal con los sonrientes resentidos, proclives a las tentaciones, es un volado. Nunca sabremos qué tan decidido fue el apoyo de Beatriz Paredes a Roberto Madrazo en el 2006, y quizá tampoco sabremos qué tan decidido será el enfrentamiento entre colegas del ITAM, cuyos nexos están más allá de los partidos.

Josefina puede ver de frente y sin recato a Calderón, ya que éste se impuso en contra de la voluntad del mandatario. Ahora le tocó hacerlo a ella frente a él, sin olvidar que hace seis años ella lo ayudó a ser la quinta falange dentro del PAN. La comida del miércoles siguiente era obligada, no había acuerdo previo. Ahora seguramente lo hay, Calderón se vio en el espejo que tenía su imagen hace seis años, cuando visitó al de las botas, e igual que éste, le cree a la candidata que lo cuidará en el futuro, porque no hay de otra.

Duda en el fondo Calderón que Josefina pueda ganar, pero ante el odio acérrimo que tiene al tricolor, ha decidido comenzar a platicar con la gente de Andrés Manuel. Igual que lo hizo Zedillo con Fox, de donde le salió a aquel el panista de closet que siempre trajo dentro y que lo coloca como cercano a Los Pinos y lejano a las dirigencias del PRI.

Esa, y ninguna otra, es la explicación del súbito amor que ahora propala el Peje. Tiene que acabar con el discurso que lo enfrenta con su otrora rival, más, si éste lo puede sacar del umbral del 20%. El PT todo mundo sabe que fue invención de Salinas de Gortari, como cercanos a él estaban y están sus próceres Anaya y Cantú, pero a López Obrador no le importa, porque le dio plataforma independiente del PRD y el medio para avasallar a la Nueva Izquierda.

Varios salinistas -supuestamente conversos- militan a su lado, porque en el fondo no es tan innombrable como se dice. Destaca Di Costanzo de cepa pura salinista. Ahora no le importará suavizar su discurso con la administración calderonista, a pesar de que las tropas más extremas no entienden cómo se le olvidó casi todo el discurso de hace unos años.

Aún no sabemos en qué trabaja Andrés Manuel, ni cómo ha sido productivo en los últimos seis años. Pero lo que es claro es que no pasa penas, y que su salario de Jefe de Gobierno hace mucho debió agotarse, ¿o no?

POLÍTICA MULTICOLOR

Recordando aquel refrán que reza que el color de la realidad depende del cristal con que se mira, mi apreciable lector le tengo una novedad, que posiblemente ya haya percibido. Los partidos ya no son lo que eran, y dependerá de con quien hable la verdad que escuchará.

Esta nueva realidad podría definirse como que hay panistas dentro del PRD, priístas dentro del PAN, y de todo dentro del PRI. O quizá sea más realista decir que ya no existen las plataformas originarias y que las fronteras dentro de los partidos se han desdibujado drásticamente.

No hay más orientaciones que los intereses que persiguen los factores reales del poder, que han sabido corromper desde dentro a los partidos, ante una ineludible partidocracia que establece nuestro marco legal actual.

Por ello, los postulantes por cargos de elección popular responden más a sus patrocinadores, que a sus siglas partidarias, y los treinta mega-ricos tienen militantes de todos los colores, y los simplemente ricos los tienen en dos o más opciones. Por ello, las leyes las escriben las utilidades, las ganancias o las pérdidas y no las dirigencias de partido.

Los más acres enemigos de un político, hoy, están dentro de su partido y no en las otras opciones, el fuego amigo, ha dado lugar a un bestial canibalismo por tener las llaves que abren la opción propia.

Las dinámicas que impulsaron la salida de Moreira serán un caso de laboratorio para las ciencias políticas en el futuro. Sólo fue necesario que Corderón lo tomara como objetivo, para que sus verdaderos apoyos tomaran la voz cantante desde dentro del tricolor. Sí, esos que han gozado de las mieles oficiales desde el interior del partido callista, y que habrá que seguir muy de cerca en la contienda.

Cómo negar que en el sustrato del aliancismo de Estado, impulsado por Roberto Gil, lo que brotó fueron equipos que ya venían trabajando hace años y que sólo perdieron el recato de mostrarse como parte de un todo que rinde cuentas más allá de sus sedes de partido.

Hace rato que los partidos son cascarones que aglutinan a diferentes emisarios de los grandes grupos empresariales del país. Las fronteras entre los tres grandes partidos se han eliminado. El Cartel de Chicago tiene sembrada su semilla en todos los partidos, por extremos que parezcan. Los grandes intereses peninsulares han logrado tener masa crítica en las principales fuerzas.

Por ello, mi estimado lector, pase lo que pase, no ganará un partido, sino un conglomerado de intereses que se impondrá sobre los otros. Por ello, los fingidos abrazos de Corderón, serán seguidos de nuevas maniobras al servicio del grupo que lo inventó hace ocho años. El Peje tendrá giros insospechados, y, en general la política será del color del dinero con que se vista.

Comentarios

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Imagen de Florencio Gaviño Domingo 19 de febrero de 2012

Florencio Gaviño dijo:

Don reyes orona es el dan brawn del periodismo político. El si sabe como e mueven la sectas y los verdaderos poder fácticos.

Vázquez Mota, víctima de un acuerdo poco viril entre Cordero y Creel

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Creel, emperador de los negativos, tenía perdida la interna desde el día  que empezó el proceso

Creel, emperador de los negativos, tenía perdida la interna desde el día que empezó el proceso

Cordero siempre estuvo en el sótano de las preferencias entre militantes y en el subsuelo en la valoración entre el público general

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Antonio Solá, el publicista de origen español, parece recomendar la falsedad y la simulación en lugar  de la franqueza, la integridad y la congruencia

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Duda en el fondo Calderón que Josefina pueda ganar

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