Número 3247   Domingo 20 de mayo de 2012
Religión

En América se veneran distintas advocaciones marianas

Un misa por la Independencia de Latinoamérica

Por Carlos Villa Roiz

Este 12 de diciembre Benedicto XVI celebra una homilía en el Vaticano por el bicentenario de la independencia de los países latinoamericanos

Las tilmas, entre los indígenas, eran usadas de distintas maneras según se tratara de los nobles o pipiltin o los plebeyos o macehuales.

Los códices muestran que los primeros la ataban sobre su hombro izquierdo y los pobres, sobre el derecho. Aunque hay pinturas de San Juan Diego que muestran que su atadura correspondía a una persona humilde, hay hipótesis que lo ubican como poseedor de cierto rango social.

La tilma del vidente del Tepayac, que fue fabricada con una variedad de maguey conocida como pita y que servía, entre otras cosas, para cubrirse del frío, era de gran tamaño y constaba de tres tiras.

Se dice que medía 2.26 m. por 1.55 metros, de modo que lo que hoy conocemos es sólo una parte de la tela, aunque claramente se nota que la imagen de la Virgen aparece entre dos costuras.

¿Qué fue del resto de la tela? Se dice que cuando la tilma fue llevada a la primera ermita se descosió la tira que sobraba y se le regresó a Juan Diego. El lienzo quedó en 2.26 m. de alto por 1.05 de ancho, pero como esta medida aún era desproporcionada, se dobló un tramo hacia atrás para colocarla en un improvisado bastidor de madera.

Fue hasta 1706 cuando el virrey de Alburquerque proporcionó un nuevo marco de plata con vidrio, de modo que la tela se volvió a recortar para que coincidiera, y entonces quedó en 1.75 m. por 1.05 de ancho.

Aunque no se sabe que se hizo con los fragmentos sobrantes, es posible que hayan parado en algunos relicarios. En la Capilla de Las Reliquias de la Catedral de México hay un fragmento; otro más, en la Arquidiócesis de Los Ángeles, California, que fue obsequiado en 1941 por el arzobispo de México.

MIGUEL CABRERA

Uno de los pintores mexicanos más destacados de la etapa virreinal fue el oaxaqueño Miguel Cabrera (1695-1768), quien dedicó parte de su obra a los temas marianos.

En 1756 escribió “Maravilla americana y conjunto de raras maravillas observadas con la dirección de las reglas del arte de la pintura” donde habla de la Virgen de Guadalupe, cuyo original analizó con detalle en 1571, en ocasión de cambiar el bastidor del lienzo, acontecimiento en el que estuvieron presentes otros artistas: Patricio Morlete, Antonio Vallejo, Manuel de Osorio, José de Ibarra y Manuel Ventura Arnaes.

Uno de los cuadros más prestigiados de Cabrera fue realizado por encargo para enviarlo a través del Padre Francisco López al Papa Benedicto XIV, quien al conocer la historia de la Virgen de Guadalupe repitió palabras del Salmo 147-20: “Non fecit taliter omni Nationi” (No hizo cosa igual a ningún pueblo).

Luego, mediante el “Breve” titulado Non est equidem… confirmó el patronato de Guadalupe sobre Nueva España y ratificó su festividad para el 12 de diciembre, con misa y oficios propios.

Su santuario en México también fue elevado al rango de Colegiata, incluyendo la figura de los canónigos, lo que se verificó en Madrid el 6 de marzo de 1749, por medio del arzobispo Manuel Rubio y Salinas.

Esta histórica pintura de Manuel Cabrera se conserva en Roma, en las instalaciones del Colegio Mexicano y ha sido llevada a la Basílica de San Pedro en varias ocasiones, entre ellas, en 1981, con motivo de los 450 años de las apariciones en el Tepeyac.

LA VIRGEN DE GUADALUPE Y AMÉRICA

En América se veneran distintas advocaciones marianas, entre ellas, la de Guadalupe, sin embargo, la Morenita del Tepeyac, aunque es Patrona de nuestro continente y de las Islas Filipinas, no siempre está ligada a sus historias nacionales.

Por ejemplo, en Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre es la consentida; en Chile, la Virgen del Carmen; en Argentina, Nuestra Señora de Luján; en Brasil, la de Aparecida; en Canadá, Nuestra Señora de la Capa; en los Estados Unidos, la Inmaculada Concepción; en Haití, la del Perpetuo Socorro…

Frente a esta variedad de imágenes que nos remiten a la Virgen María, tenemos que preguntarnos ¿Qué tiene de especial la Virgen de Guadalupe?

Hay dos respuestas. En México y parte de Centro América, que estaban bajo el gobierno administrativo de Nueva España, cuya capitanía era Guatemala, la influencia del movimiento libertador iniciado por el cura Miguel Hidalgo llegó a esos confines y la bandera insurgente fue la imagen de la Virgen de Guadalupe.

En los demás países, el maternal mensaje de la Virgen a San Juan Diego, un indígena, en el que se revela como una madre cariñosa de todos, abraza también a toda la humanidad, especialmente a los naturales del continente americano. Por ello, el Arzobispo de Los Ángeles, José Gómez, recientemente afirmó que ser "Guadalupanos" significa cuidar y enorgullecerse de las raíces cristianas, fortaleciéndolas a través de la oración y la devoción a la Virgen de Guadalupe.

Este 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, Benedicto XVI celebró una misa en el Vaticano por el bicentenario de la independencia de los países latinoamericanos. A ella asistieron, entre otros, los cardenales Nicolás de Jesús López Rodríguez de Santo Domingo; Norberto Rivera de México; Jaime Ortega, de Cuba; Oscar Rodríguez Maradiaga de Honduras; Juan Luis Cipriani de Perú; Raymundo Damasceno Assis de Brasil y Francisco Javier Errázuriz de Chile. Entre otras personalidades estuvo también el Arzobispo de Puebla, Mons. Víctor Sánchez.

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En América se veneran distintas  advocaciones marianas

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Aunque la Morenita del Tepeyac es Patrona de nuestro continente y de las Islas Filipinas, no siempre está ligada a sus historias nacionales

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La bandera insurgente fue la imagen de la Virgen de Guadalupe

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José Gómez,  arzobispo de Los Angeles, recientemente afirmó que ser ‘Guadalupanos’ significa cuidar y enorgullecerse de las raíces cristianas

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