Celebración tiene estrecha relación con el cómputo de nuestro tiempo
La Navidad en el contexto bíblico
Por Carlos Villa Roiz
Nacimiento de Jesús, en Occidente, sirvió como referencia para una nueva cronología
San Juan de la Cruz (1542-1591), reformador de los Carmelitas Descalzos y uno de los grandes poetas de la lengua castellana, estando en su monasterio en España, escribió unos versos inspirándose en “Los Peregrinos”, y este poema se difundió entre sus compañeros, tocando en la puerta de sus celdas mientras llevaba consigo, en una charola, las figuras de la Sagrada Familia.
Esos versos dicen: “Del verbo divino, la Virgen preñada, viene de camino, si le dais posada”.
Aunque no sabemos en qué medida estas líneas influyeron en la cultura religiosa hispana, a México pasó la tradición de fabricar y montar belenes, hacer alegres pastorelas y cantar la posada como parte de la preparación a la Navidad, y en estas prácticas de piedad popular fue decisivo el trabajo de los primeros frailes que llegaron a Nueva España desde 1521.
El canto de los peregrinos, la piñata, el compartir alimentos con los asistentes a estas fiestas, regalar colación, forman parte de nuestras costumbres y riqueza cultural; por desgracia, estas expresiones de fe han perdido importancia, principalmente, entre los jóvenes, quienes han convertido a estas fechas en fiestas simples, pues las posadas, sin su inicial contenido religioso, pierden todo su sentido histórico y litúrgico.
AL REENCUENTRO DEL EVANGELIO
La Navidad tiene estrecha relación con el cómputo de nuestro tiempo, pues el nacimiento de Jesús, en Occidente, sirvió como referencia para una nueva cronología, y a estos parámetros culturales se han adaptado la comunidad judía internacional y la milenaria cultura china, y el mundo islámico, cuyo cómputo tiene relación con el peregrinar de Mahoma de Medina hacia la Meca.
Sin embargo, no existe la certeza histórica de que Jesús haya nacido en Belén, precisamente, hace 2011 años. Expertos en el tema contemplan algunos errores en el inicio de esta cronología, de modo que las fechas de nuestro tiempo son simbolismos que, de un modo u otro, nos remiten a los pasajes evangélicos.
Así como, en el año 2000, la Iglesia celebró el Jubileo de la Encarnación, y el beato Juan Pablo II abrió puertas santas en las principales basílicas de Roma, este 2012, proclamado por Benedicto XVI como el “Año de la fe”, también nos remite a una importante efeméride bíblica.
Se trata del Evangelio de San Lucas (2: 41_51), quien narra que Jesús, cuando cumplió los 12 años de edad, viajó con sus padres a Jerusalén, como cada año lo hacía la Sagrada Familia durante la Pascua, pero que esta vez lo extraviaron José y María, y lo encontraron predicando en el templo.
Este pasaje del Nuevo Testamento es de especial importancia porque es el único que da testimonio de la infancia de Jesús, ya que la Biblia documenta su nacimiento y, luego, retoma el tema cuando Cristo comenzó a predicar a los 30 años de edad.
Ciertamente, existen algunos episodios aislados de su infancia en los Evangelios Apócrifos, pero estos no son aceptados por la Iglesia, ya que sus autores mezclaron narraciones paganas, algunas de ellas contradictorias e incluso que van en contra de las mismas enseñanzas de Jesús.
LOS 12 AÑOS EN EL JUDAÍSMO
San Lucas dice: “Cuando Jesús cumplió los 12 años, fueron allá todos ellos, como era costumbre en esa fiesta, pero pasados aquellos días, cuando volvían a casa, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres se dieran cuenta. Pensando que Jesús iba entre la gente, hicieron un día de camino, pero luego, al buscarlo entre los parientes y conocidos, no lo encontraron, así que regresaron a Jerusalén para buscarlo allí. Al cabo de tres días lo encontraron en el templo, sentado entre los maestros de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que le oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas”.
En este mismo Evangelio, Jesús responde a José y María con palabras en donde por vez primera se refiere a Dios padre como su padre: “-¿Por qué me buscaban? ¿No saben que tengo que estar en la casa de mi padre?”.
Las costumbres judías de aquellos lejanos años estipulaban que a los 12 años de edad cada muchacho judío se hacía “hijo de la ley o criado de la ley”, es decir, obtenía algo así como la mayoría de edad. Entre los 12 y los 13 años, el joven judío ya era considerado como hombre.
Esta fecha, pues, nos ayuda a entender mejor el contexto de este pasaje bíblico, pues Jesús, ya como hijo de la ley, decide permanecer en el hogar familiar hasta que cumple los 30 años y sólo hasta entonces inicia su vida pública, siendo el primero de todos los milagros recogidos en la Biblia, la transformación de agua en vino durante las bodas de Caná.
En los mismos términos simbólicos, los 2000 años de aquel episodio bíblico se cumplirán en la Pascua de este año, es decir, poco después de la visita del Papa Benedicto XVI a nuestro país. Posteriormente, los 200 años del inicio de la vida pública de Jesucristo tendrán lugar hasta el año 2030.