Número 3247   Domingo 20 de mayo de 2012
Religión

Doncella de Orleans y santa patrona de Francia,personajes más interesantes de la historia

Juana de Arco, a 6 siglos de distancia

Por Carlos Villa Roiz

Desde pequeña se caracterizó por su misticismo; todo parece indicar que tuvo revelaciones privadas a través del arcángel Miguel, que la llevaron a encabezar al ejército galo a la edad de 17 años

Aunque los cálculos pudieran contener errores, este 6 de enero se cumplen seis siglos de que naciera Juana de Arco, la Doncella de Orleans, santa patrona de Francia, al lado de Santa Teresita del Niño Jesús, y uno de los personajes más interesantes de la historia.

Juana de Arco nació en 1412, en la región de Lorena, Francia. Desde pequeña se caracterizó por su misticismo y todo parece indicar que tuvo revelaciones privadas a través del arcángel Miguel, que la llevaron a encabezar al ejército francés a la edad de 17 años, durante algunas batallas contra Inglaterra, en la Guerra de los Cien Años.

Aún era una adolescente cuando convenció al rey Carlos VII para que ordenara la expulsión de los ingleses de Francia y, estandarte en mano, guió a las tropas durante el Sitio de Orleans, la Batalla de Patay y otras que tuvieron lugar entre 1429 y 1430, y cuyos triunfos hicieron posible la coronación del monarca.

A pesar de sus triunfos militares, Juana de Arco excedió las fuerzas de las tropas francesas y el monarca le fue retirando su apoyo, lo que dio como resultado que los borgoñones la capturaran y entregaran a los ingleses, quienes la acusaron de herejía, por lo que fue sometida a juicio en un proceso repleto de irregularidades.

Esto permitió al duque Juan de Bedford, gobernador de Normandía e hijo de Enrique IV de Inglaterra, condenarla a morir, en la hoguera, en la ciudad de Ruan, en la alta Normandía.

La historia de Juana de Arco se conoce, en gran medida, por las actas del proceso, pero el juicio fue manipulado por los ingleses, de modo que puede haber imprecisiones en los documentos.

REDIMEN IMAGEN DE JUANA DE ARCO

Después de la muerte de Juana de Arco, declarada hereje por los ingleses, Carlos VII presionó a la Iglesia para que revisara el juicio que se llevó contra ella 25 años antes, pero el Papa Nicolás V se opuso a este análisis, temiendo que Inglaterra tomara como una afrenta de Roma la revisión del expediente.

Sin embargo, familiares de Juana de Arco y algunos de los soldados que acompañaron a la Doncella de Orleans en las batallas reunieron pruebas a su favor, de modo que en 1456, por orden del Papa Calixto III, salieron a relucir nuevas informaciones y el Pontífice, finalmente, la declaró inocente y calificó de herejes a quienes la condenaron a la hoguera. En 1909 fue beatificada, y canonizada en 1920, por Benedicto XV.

Santa Juana de Arco, su valentía y su confianza en Dios, sirvió como modelo para las tropas francesas durante la primera y la segunda guerra mundiales.

SU VIDA

De acuerdo con información del proceso que la llevó a la muerte, ella se hacía llamar “Juana la Doncella”, pero en su pueblo la conocían como Jehannette.

El apellido d'Arc proviene de su padre, el agricultor Jacques Darc, de modo que el nombre de “Jehanne d'Arc” se debe a un poeta de Orleans, hacia 1576.

Durante el juicio, Juana de Arco declaró el 22 de febrero de 1431: “Yo tenía 13 años cuando escuché una voz de Dios”.

Cuando la escuchó por tercera vez le pareció reconocer a un ángel que le aconsejaba frecuentar las iglesias y acercarse a Dios. Las revelaciones se hicieron más frecuentes, hasta dos o tres veces por semana, y, finalmente, la voz le dijo que debería viajar a Francia porque “yo levantaría el asedio de Orleans”.

El 27 de febrero, Juana de Arco identificó las voces que la aconsejaban; estas provenían de Santa Catalina de Alejandría y Santa Margarita de Antioquía, las santas más veneradas del momento, y también a San Miguel, protector Francia, a quien vio acompañado de los ángeles del cielo.

Para cumplir con su misión, Juana de Arco pidió ayuda a su tío, quien la puso en contacto con Robert de Naudricourt, comandante de la guarnición armagnac, quien le proporcionó una escolta.

Juana de Arco usó vestimenta masculina, lo que también fue motivo de agudas preguntas durante el juicio, y la misión pudo cumplirse porque entre la gente corría una leyenda, el que una virgen de Lorena salvaría el reino perdido.

Historiadores como Edouard Perroy sostienen que ella sólo llevaba un estandarte y no usaba la espada, además de que daba apoyo moral a los soldados.

En todos los casos, los estudiosos coinciden en que el ejército francés tuvo grandes triunfos con el apoyo moral de Juana de Arco.

Uno de los episodios más relevantes en su vida fue el primer encuentro con el Delfín, quien, temiendo que ella pudiera asesinarlo, se ocultó entre la Corte para observar sus reacciones. Esta fue la primera prueba que la Doncella de Orleans tuvo que pasar.

Durante el juicio, Juana de Arco relató así dicho encuentro: “Cuando entré dentro de la habitación del rey lo reconocí de entre los otros por consejo y revelación de mi voz, y le dije que quería hacer la guerra a los ingleses”.

Finalmente, el rey la recibió en privado.

El testimonio de Juan II, Duque de Alencon, revela las palabras que le dijo la santa al monarca: “Señor Delfín, me llamo Jehanne, la Pucelle, y el Rey del Cielo te envía una palabra a través de mí, por la que tú serás consagrado y coronado en Reims, y que tú serás el lugarteniente del Rey del Cielo, que eso es ser rey de Francia... Con mis respetos, te digo que tú eres el verdadero heredero de Francia e hijo del rey, y él me envía para guiarte hacia Reims al final, donde puede que recibas tu coronación y consagración. Si tú quieres”. Al acabar la entrevista, el rey dijo que Juana le había confiado secretos que no podían ser sabidos por nadie, excepto por Dios. Por eso confió en ella.

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Juana de Arco nació en 1412, en la región de Lorena, Francia

Juana de Arco nació en 1412, en la región de Lorena, Francia

Capturada por los borgoñones, fue entregada a los ingleses, quienes la acusaron de herejía, por lo que fue sometida a juicio en un proceso repleto de irregularidades

Capturada por los borgoñones, fue entregada a los ingleses, quienes la acusaron de herejía, por lo que fue sometida a juicio en un proceso repleto de irregularidades

En 1909 fue beatificada y canonizada
en 1920 por Benedicto XV

En 1909 fue beatificada y canonizada en 1920 por Benedicto XV

El duque Juan de Bedford, gobernador de Normandía e hijo de Enrique IV de Inglaterra, condenó a la Doncella de Orleans a morir, en la hoguera, en la ciudad de Ruan, en la alta Normandía

El duque Juan de Bedford, gobernador de Normandía e hijo de Enrique IV de Inglaterra, condenó a la Doncella de Orleans a morir, en la hoguera, en la ciudad de Ruan, en la alta Normandía