El Cerro del Cubilete, en Silao, Guanajuato, se precia de contar con uno
Los monumentos a Cristo Rey
Por Carlos Villa Roiz
Hecho con bronce, la primera piedra se colocó el 11 de diciembre de 1944; para 1946, el molde en yeso ya estaba listo y comenzó la fundición
A inicios del siglo XX, el Cerro del Cubilete, en Silao, Guanajuato, era propiedad de una familia sinaloense apellidada Macías que donó el predio para que se construyera, en la cima, un monumento a Cristo Rey.
El Episcopado Mexicano apoyó el proyecto y pidió que fuera votivo, es decir, que obedeciera a un voto o promesa porque, el 11 de junio de 1914, los obispos habían consagrado México a Cristo Rey y habían hecho la promesa de construir un santuario nacional.
Así, México fue el primer país donde multitudes de fieles hicieron este tipo de consagración, pues antes sólo existía la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, que data de 1675 y cuya principal promotora fue la santa y vidente francesa Margarita Alacoque.
El primer monumento a Cristo Rey tuvo 9 metros de alto y su costo fue de 5 mil pesos; lo hicieron los habitantes de Silao bajo la guía del obispo de León, Emeterio Valverde Téllez.
Los trabajos duraron del 12 de marzo al 9 de abril de 1920, y el santuario atrajo tantas peregrinaciones, que decidieron cambiar de sitio al Cristo hacia lo que hoy es la Ermita Expiatoria, para dejar el puesto más alto del cerro a un monumento mayor.
El segundo monumento fue proyectado por el Ing. Luis G. Murguía. La primera piedra la bendijo el delegado apostólico Ernesto E. Filippi ante 80 mil personas, el 11 de enero de 1923, pero cuando el diplomático bajó del cerro fue apresado y expulsado del país, junto con varios obispos, a causa de la persecución religiosa. El 30 de agosto, Álvaro Obregón prohibió, definitivamente, la construcción del monumento.
Un año después, para conmemorar la colocación de la primera piedra del segundo monumento, millones de mexicanos celebraron, en todo el país, la “Primera Hora Santa Nacional”, y desde entonces se realiza cada año, a excepción de 1927, 1928 y 1929.
En 1925, el Papa Pío XI, inspirado en el fervor mexicano, creó la fiesta de Cristo Rey para la Iglesia universal y la destinó para el último domingo de octubre, pero, a partir de 1971, la celebración cambió al último domingo del año litúrgico, en noviembre, antes del Adviento.
El 30 de enero de 1928, a las 16:00 horas, el primer monumento fue dinamitado por orden del gobierno, pero la cabeza y el corazón de la imagen quedaron intactos y se conservan en el museo de sitio.
Entonces, el prestigioso escultor Ponzanelli hizo un tercer monumento, en mármol, a Cristo Rey que fue colocado en un pasillo de la Catedral de León, Guanajuato, y se bendijo el 11 de enero de 1938. Fue reconocido como Monumento Votivo y Nacional.
La devoción popular, sin embargo, deseaba que la imagen de Cristo estuviera en lo alto de la montaña, así que el padre José Ascensión Betancourt y Montes de Oca edificó, a escondidas, otro monumento. La obra se hizo del 6 de marzo al 11 de abril de 1942. A este lo llamó el Monumento de las Nubes. Posteriormente, este fue trasladado a San Luis de la Paz, Guanajuato.
EL MONUMENTO ACTUAL
El quinto monumento, que es el actual, fue hecho con bronce y diseñado, en 1942, por el Arq. Nicolás Mariscal y Piña. La escultura es del regiomontano Fidias Elizondo. El presidente Ávila Camacho dio permiso para que se construyera, por mediación del arzobispo José Garibi Rivera, quien se convertiría en cardenal en 1958. La primera piedra se colocó el 11 de diciembre de 1944; para 1946, el molde en yeso ya estaba listo y comenzó la fundición.
La cabeza del Cristo, de 3 toneladas de peso, estuvo lista el 16 de agosto de 1950 y, durante tres meses, fue llevada en peregrinación por varias ciudades del país. Después fue bendecida, en nombre del Papa Pío XII, el 11 de diciembre de 1950. La escultura pesa 80 toneladas y mide 20 metros de altura. Está sostenida por ocho columnas, que representan a las provincias eclesiásticas existentes en ese tiempo: México, Michoacán (Morelia), Guadalajara, Oaxaca, Durango, Monterrey, Puebla y Yucatán.
En la zona del corazón de este gran monumento se encuentra una pequeña capilla donde eventualmente se realizan misas.
OTROS MONUMENTOS A CRISTO REY
Después de este monumento se hicieron otros en varias partes del mundo: Rio de Janeiro, Brasil, en cemento armado. Mide 35 metros de altura y se construyó 5 años después que el de México, en 1925. Ha sido declarado como una de las nuevas maravillas del mundo.
En 1937, esquimales católicos levantaron otro en una isla del Mar de Bering; se trata de una imagen de bronce en tamaño natural. En 1940 hubo uno más en El Paso, Texas, en la línea divisoria entre México y los Estados Unidos. La imagen fue esculpida sobre una cruz. Mide 32 pies y mira hacia México.
En la Bahía de Génova, Italia, en enero de 1955 se edificó uno más. Los pescadores pusieron la escultura a 17 metros de profundidad. Mide tres metros de altura.
En Portugal está uno de los más grandes del mundo, con 85 metros en total, incluyendo el pedestal, pero la imagen del Cristo mide 28 metros y puede ser visto a 20 kilómetros de distancia. Es un símbolo nacional a la paz que resultó de una promesa hecha por los lusitanos, en el caso de que Portugal no fuese obligado a intervenir en la Segunda Guerra Mundial. Aunque el proyecto data de 1934, fue inaugurado el 17 de mayo de 1959, día de Pentecostés.
En los poblados de Calli y Ocaña, en Colombia, también hay monumentos a Cristo Rey; en Ocaña, en el antiguo Cerro de la Horca, luce una magnífica escultura de bronce que fue fundida por la empresa Barberi en 1932. Se inauguró en 1935.