Número 3247   Domingo 20 de mayo de 2012
Religión

Es recibido por el Presidente Felipe Calderón y ofrece varias conferencias de prensa

El Dalai Lama en México

Por Carlos Villa Roiz

En Monterrey, Nuevo León, el líder espiritual pide evitar la confrontación y la violencia en el mundo; sostiene que la corrupción es el mayor cáncer que aqueja a todos los países

El XIV Dalai Lama, Tenzin Gyatso, líder espiritual del Tíbet en el exilio y Premio Nobel de la Paz, visitó México, en donde dio varias conferencias y fue recibido por el Presidente Felipe Calderón.

Ante dicha reunión, el gobierno de la República Popular China, a través de su ministro de Relaciones Exteriores, Ma Zhaoxu, expresó su inconformidad a través de un comunicado enviado a su embajada en México: "Esto interfiere gravemente en los asuntos internos de China, y además hiere los sentimientos del pueblo chino".

China suele criticar todos los encuentros del Dalai Lama con cualquier dirigente extranjero, pero ensimismado en su poderío militar y económico, olvida que los demás países, entre ellos México, son soberanos y por lo tanto esta “protesta” del ministro de Exteriores sí constituye una “injerencia” en nuestra política interna que no debería pasar por alto nuestra cancillería.

Aún así, el Presidente Calderón aparentemente se pronunció por el "principio de una sola China" y reconoció la soberanía de China sobre Tíbet, aunque esto fue desmentido por el representante de la Casa Tíbet en México.

El Tíbet está en las faldas del Éverest y fue invadido por tropas comunistas en 1950. Un año después, el Panchen Lama se vio obligado a firmar el “Plan para la Liberación del Tíbet”, que contemplaba la administración conjunta del gobierno comunista con el gobierno del Tíbet.

Hubo una revuelta popular sofocada en 1959 que causó la muerte de miles de tibetanos y el Dalai Lama y sus colaboradores huyeron a India. En tanto, el Panchen Lama, atrapado en Lhasa, la capital de Tíbet, fue exhibido por el gobierno chino como gobernante de la región.

En 1965, China obligó a la educación secular y decenas de monasterios donde había increíbles bibliotecas fueron convertidos en cuarteles, edificios públicos y escuelas donde obligatoriamente enseñaban la doctrina de Mao.

La Revolución Cultural empeoró las cosas y dañó seriamente el patrimonio cultural del Tíbet, incluyendo su herencia budista. Más de 6 mil monasterios fueron destruidos y cientos de monjes fueron asesinados o encarcelados. La principal calle del Tíbet hoy se llama Mao Tse-Tung.

Desde 1979, China ha hecho reformas económicas, pero no políticas. Existe una supuesta libertad religiosa, pero en realidad no hay tal, prueba de ello es que la Iglesia Católica en China sigue siendo subterránea, y los obispos deben rendir pleitesía al Partido Comunista.

Antes de los Juegos Olímpicos de Beijing, hubo represiones y el gobierno no autorizó viajes al Tíbet.

Parte de la política de control implantada por el gobierno chino consiste en Tíbet millones de comunistas radicales que diluyen lo que resta de la cultura tibetana, caracterizada por su profunda espiritualidad.

El Dalai Lama, desde Dharamshala, al norte de India, intenta mejorar los derechos humanos para los tibetanos y para hacer más viable su labor, pidió que se modificara la Constitución que rige al gobierno en el exilio a fin de ceder su liderazgo político y administrativo para concentrarse en el religioso.

El 8 de agosto de 2011, a sus 76 años de edad, fue reemplazado democráticamente como primer ministro del gobierno tibetano en el exilio (Kalon tripa) por el jurista Lobsang Sangay, de 43 años, quien estudió un doctorado en Harvard.

Él se comprometió a negociar con China una mayor autonomía para el Tíbet y en la ceremonia de toma de posesión, Sangay recibió el sello centenario del Kashag, usado desde el siglo XVIII. La formación de su gabinete aún no se ha dado a conocer.

Uno de los desafíos del nuevo gobierno en el exilio, que no está reconocido por ningún país, es poner orden a la sucesión del líder espiritual tibetano (tras su muerte y reencarnación), y dar continuidad al movimiento que encabeza el Dalai Lama.

De momento, el funcionario ha declarado que su lucha no es contra "el pueblo chino" ni contra "China como estado", sino contra las "políticas de línea dura" que oprimen a la gente en Tíbet. En el exilio viven unos 140 mil tibetanos, la mayoría de ellos en India.

"Tras sesenta años de desgobierno, Tíbet no es el paraíso socialista que prometieron los funcionarios chinos. No hay socialismo en Tíbet, sino colonialismo", proclamó Sangay, refrendando su compromiso con la lucha pacífica.

LOS MENSAJES DEL DALAI LAMA

No es la primera vez que visita México el líder espiritual del Tíbet. Su primera visita fue en junio de 1989 y fue recibido por el presidente Carlos Salinas de Gortari; el 4 de octubre de 2005, visitó la Catedral Metropolitana, donde fue recibido por el cardenal Norberto Rivera, con quien hizo una oración por la paz.

Esta vez el Dalai Lama y el Presidente Calderón intercambiaron "puntos de vista sobre la importancia de promover los valores éticos en las sociedades contemporáneas".

En Monterrey, Nuevo León, dijo que el siglo XXI debe estar marcado por el diálogo, la reconciliación y la promoción de los valores humanos, para evitar la confrontación y la violencia en el mundo y sostuvo que la corrupción es el mayor cáncer que aqueja a todos los países, lo que debe ser controlado y erradicado por los gobiernos de una manera frontal y decidida.

El religioso aseguró que en todos los países que visita trata de establecer dos compromisos: Promover los valores humanos como un sentimiento comunitario de responsabilidad que viene de una preocupación sincera por el bienestar de los demás, y “mi segundo compromiso está orientado a lograr la armonía entre las distintas religiones… (que) tienen en común muchos valores”, como la compasión, la tolerancia y la disciplina.

También habló de la crisis económica mundial “provocada por personas que buscan ganancias a muy corto plazo y que lesionan a todas las naciones” y externó su preocupación por el deterioro ambiental.

Al referirse al narcotráfico en México, el Dalai Lama comentó que la imagen internacional de nuestro país se ha deteriorado a causa de la violencia que ejercen unos cuantos y dijo que no es el único país que sufre este tipo de problemas.

Hizo un llamado a la población a no desalentarse ni a perder el coraje y la fuerza y, sobre todo, a no enfrentar las situaciones con pesimismo.

* Subdirector de Información del Arzobispado de México

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