Autoridades mexicanas truncan la exitosa carrera delictiva del menor estadounidense
‘El Ponchis’, el niño sicario más temerario del mundo
Por Redacción
Su captura revela la vulnerabilidad de los pequeños ante los cárteles de las drogas
La captura de Édgar Jiménez Lugo, mejor conocido en el mundo del hampa como ‘El Ponchis’, revela que los niños son carne de cañón de la delincuencia organizada.
Con el arresto del menor, que ahora se sabe cuenta con la nacionalidad estadounidense, revela la vulnerabilidad de los infantes ante los cárteles y el incumplimiento de los derechos de los menores por parte de las autoridades.
Jiménez Lugo es acusado de ser el niño sicario de la mafia en México, con tan sólo 14 años de edad. Es uno más de los 30 mil jóvenes que cooperan con la delincuencia organizada en el país.
Sin muchas opciones de un futuro, los menores empiezan a colaborar con los grupos delictivos a partir de los 6 años, por lo general en pandillas locales, y van adquiriendo experiencia hasta que acceden a grupos vinculados a los cárteles.
La ONG Red por los derechos de la infancia en México (Redim), en su informe alternativo sobre el protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, afirma que 30 mil menores estarían cooperando con grupos criminales en actividades como el narcotráfico, la trata de personas, los secuestros, las extorsiones y la piratería.
Además, 3 mil menores fueron detenidos en México por delitos relacionados con el narcotráfico desde diciembre de 2006, cuando se inició la actual estrategia de combate a los cárteles que dejó más de 28 mil muertos.
DEBATE PÚBLICO
‘El Ponchis’ fue detenido junto a dos de sus hermanas en el aeropuerto de Cuernavaca, Morelos.
Salió del anonimato cuando se difundieron videos, supuestamente puestos en Internet por él y sus amigos, en los que confesaba haber degollado a varias víctimas por orden de un lugarteniente del narcotráfico.
Ahora, el debate público se centra en determinar por qué el joven se autoincriminó al dar declaraciones a la prensa sin asistencia legal tras su captura, y averiguar si su confesión no encubre a los verdaderos autores de esos crímenes.
“Estamos invitando a que el Estado Mexicano reflexione e identifique sus fragilidades como institución para la protección de niñas y niños con este caso”, dijo Juan Martín Pérez, director de la Red por los derechos de la Infancia en México.
FALLAS EN PROGRAMAS DE PROTECCIÓN A NIÑOS
Es evidente que el sistema educativo y los programas públicos de protección a la infancia fallaron en este caso.
El nombre del menor fue ampliamente revelado por la prensa, que de hecho asumió su confesión como válida, pese a que fue hecha sin la presencia de un abogado.
El rostro del menor ni siquiera fue ocultado, a pesar de que así lo obliga la legislación.
Se violentó el derecho del joven a "la presunción de inocencia y a la privacidad", explicó un especialista en derechos humanos.
Varios reporteros que cubrieron la captura narraron que fueron citados cerca de la fiscalía, donde los militares encapuchados bajaron al menor en plena calle y lo expusieron con su cara descubierta ante las cámaras, para que confesara sus supuestos crímenes.
Con las luces de la televisión encima, el joven confesó que inició su actividad delictiva a los 11 años, obligado por miembros de una banda al servicio del narcotráfico. “Me dijeron que me iban a matar”, se defendió.
La única fuente citada hasta ahora para acusar al joven es su propio testimonio.
El Ponchis es un llamado de atención para la sociedad, se están perdiendo los valores y algo tienen que hacer las autoridades para evitar otros casos como él.
DEBE SER TRATADO COMO ENFERMO MENTAL: ONÉSIMO
En casos como ‘El Ponchis’, más que juzgar a los menores como adultos mayores es sustancial que reciban tratamientos psiquiátricos y psicológicos, consideró el obispo de la Diócesis de Ecatepec, Onésimo Cepeda Silva.
“Un muchacho que decapita a los hombres es una persona que tiene una conciencia totalmente atrofiada, por lo que más que estar en la cárcel debe ir fundamentalmente en un nosocomio para enfermos mentales y no dejarlo salir nunca”, añadió.
Señaló que a estos adolescentes deberían encerrarlos en algún centro especializado como el San Bernardino “y nada más, pues de meterlos a la cárcel acabarán violados y golpeados y podría ser peor”.
Refirió que los tratamientos y la ayuda psiquiátrica y psicológica deberían ser de por vida en estos casos y no sólo por tres años.
Apuntó que estos sucesos sólo se dan en una sociedad sin valores, de la cual los mexicanos ya forman parte, por lo que cualquiera puede llegar hasta donde quiera.
DETIENEN A ÉRICK, OTRO ‘PONCHIS’
En Morelos se realizó la detención de un menor de nombre Érick, entre 13 y 14 años de edad, que presuntamente realizaba actividades similares a las de Édgar Jiménez Lugo, alias ‘El Ponchis’, informaron autoridades judiciales del estado de Morelos.