África sigue siendo noticia por los múltiples problemas que la afectan
La hambruna en Somalia
Por Carlos Villa Roiz
El país enfrenta la peor sequía de los últimos 60 años, situación que se agrava por la presencia del grupo terrorista Al Shabab, que está vinculado a Al Qaeda... En resumen: Once millones de somalíes están en situación de emergencia humanitaria
África sigue siendo noticia a causa de los múltiples problemas que la afectan, pero las palabras no solucionan sus males por más que las encrucijadas políticas provengan de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que no logra que los países desarrollados inviertan en aquellas latitudes o que la comunidad internacional se solidarice con los más pobres, pues muchas naciones apenas y pueden con el subdesarrollo propio.
Somalia, esta vez, prendió la alarma roja. La ONU declaró una situación de hambruna en dos regiones del Cuerno de África, Bakool y Bajo Shabele, donde la situación no había sido tan severa desde 1992.
En su llamado, la ONU afirma: “Literalmente es cuestión de vida o muerte para los niños y sus familias en las áreas afectadas por la hambruna, la más grave que existe hoy en el mundo, en el país que padece los índices de malnutrición más altos del planeta, con picos de hasta el cincuenta por ciento de la población en algunas zonas del sur”.
En algunas partes de Somalia no ha caído una sola gota de agua en tres años. El país enfrenta la peor sequía de los últimos 60 años, según datos oficiales, lo que se traduce en millones de niños y ancianos famélicos, madres con pechos estériles, sed permanente, muerte de los animales, campos de cultivo inútiles, situación que se agrava por la presencia del grupo terrorista Al Shabab, que está vinculado a Al Qaeda y que secuestra para enrolar en sus filas a los grupos vulnerables de hombres a fin de que combatan para ellos.
Once millones de somalíes están en situación de emergencia humanitaria. Diversas ONG han hecho presencia en el país, pero sus esfuerzos son insuficientes y a pesar de las lluvias torrenciales que azotaron Mogadiscio, la capital, donde causaron varias muertes, la emergencia es permanente y requerirá de varios años de apoyo continuo.
A Somalia también se han movilizado personal del Fondo para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Alto Comisariado para los Refugiados (ACNUR) y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
Somalia depende de la ganadería. La mayor parte de las tierras son de temporal y por lo tanto están paralizadas por más que algunos técnicos tratan de construir algunos canales. Los pocos alimentos que se producen no satisfacen ni la demanda familiar en las dispersas granjas, cuyos habitantes se ven en la necesidad de emigrar a pie a través de cientos de kilómetros de zonas áridas, para huir de la miseria hacia las ciudades o a las vecinas Kenia y Etiopía.
Se estima que hay un millón de desplazados, cuyas familias se desintegran y se habla de 780 mil niños en peligro de muerte si no son ayudados con urgencia.
Desde hace varios años es un secreto a voces el contrabando de niños desde Somalia a otros países, donde corren el riesgo de ser abandonados o destinados a la prostitución.
Si se suma la problemática de Somalia, Kenia y Etiopía, es posible hablar de 2.3 millones de niños que padecen hambruna.
El 60% de los somalíes es pastor nómada de camellos, ovejas y cabras. Un 25% de los habitantes es granjero asentado en las potenciales regiones fértiles al sur del país. El resto de la población se concentra en las áreas metropolitanas.
Los recursos minerales del país no pueden ser explotados por la difícil situación bélica que protagonizan las células terroristas.
En Al Shabab, gente de Al Qaeda es considerada peor que el hambre y las sequías, pues ellos impiden que la población hambrienta se acerque a las zonas que controla el gobierno donde pueden recibir determinada ayuda. Integristas de Al Shabab consideran exagerados los diagnósticos de los organismos internacionales, y por ello tenían vetada la participación de cualquier organización humanitaria en las zonas que están bajo su control.
Cientos de niños han muerto ante la "desesperanza y el olvido" que sufren por parte de la comunidad internacional y por las inhumanas y políticas del grupo terrorista que pretende instaurar un Estado radical musulmán y derrocar al gobierno federal de transición somalí y que es respaldado por la comunidad internacional.
Somalia vive sin un gobierno efectivo desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, y pasaron a controlar su territorio señores de la guerra tribales, milicias islámicas y bandidos.
PERFIL DE SOMALIA
El Papa Benedicto XVI también imploró la ayuda humanitaria para Somalia y envió un donativo de 50 mil euros al obispo de Yibuti, Giorgio Bertin, para colaborar en algo frente a las necesidades del país, que tiene una población de 6’870,000 musulmanes que representan el 99%, contra el 1.6% que comprende a los católicos y de otras religiones.
La situación de los cristianos en Somalia es difícil. La catedral católica de Mogadiscio fue destruida y muchos religiosos obligados a salir del país. Desde el año 2000, una Constitución reconoce el Islam como única religión.
Naciones Unidas solicitó a los países miembros mil 900 millones de dólares para ayudar a Somalia, Kenia y Etiopía, pero sólo se ha conseguido la mitad de la suma.
Desde el inicio de julio de 1011, UNICEF ha enviado mil 300 toneladas de suministros al sur de Somalia, pero esto sólo ayudará a 240 mil menores de edad.
La ayuda internacional fluirá en la medida en que los propios medios de comunicación intercedan por esta causa, manteniendo informada a la comunidad de la situación que prevalece en el cuerno de África.