Con la iniciativa del PVEM y legisladores del PRI en el DF...
Los toros bravos en peligro de extinción
Por Carlos Villa Roiz
Si prohíben la fiesta brava, las organizaciones protectoras de animales y los grupos ecologistas dictarían sentencia de muerte a esta raza, porque el toro bravo no es apto para producir carne ni leche
Imitando a legisladores de Barcelona, España, el Partido Verde Ecologista de México y legisladores del PRI en el DF pretenden prohibir las corridas de toros en la Ciudad de México.
Las primeras voces en contra de este proyecto señalan que si se prohibieran las corridas de toros bravos, estos animales serían una especie en peligro de extinción, porque ningún ganadero en el mundo estaría interesado en criar a un animal que económicamente no les dejaría algún beneficio.
En pocas palabras, si prohíben la fiesta brava, las organizaciones protectoras de animales y los grupos ecologistas dictarían sentencia de muerte a esta raza, porque el toro bravo no es apto ni para producir carne ni leche, pero además tampoco podrían estar los toros bravos en los zoológicos debido al temperamento y la naturaleza de estos animales que necesitan de amplios espacios aislados para poder desarrollarse.
La decisión de los legisladores no debe precipitarse como algunos de ellos quieren. Hay intereses muy fuertes porque de la fiesta brava, en su conjunto, viven miles de personas en todo México: Ganaderos, médicos veterinarios zootecnistas, peones y jornaleros, transportistas, publicistas, y finalmente, los propios empleados de las plazas, por no hablar de matadores, banderilleros, rejoneadores, etc.
Si al prohibirse la fiesta brava se extinguieran las razas de estos toros aptos para lidias, porque dichos animales ya resultarían “inservibles”, las orejas y los rabos de todas esas reces serían para los legisladores y ecologistas, quienes al acabar con las corridas acabarían con los toros mismos.
LA RESPUESTA DE AGUASCALIENTES
Frente a esta iniciativa del PVEM y del PRI, el gobernador de Aguascalientes, Carlos Lozano de la Torre, emitió un decreto administrativo, para que la fiesta brava sea declarada por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial. El funcionario dijo: “En Aguascalientes la fiesta de los toros ha estado ligada a su vida cultural y artística en la música, la literatura, la pintura y la escultura, merece y requiere ese lugar en la vida cultural de la entidad'.
En realidad, las corridas de toros forman parte de la historia, al menos de toda Mesoamérica, pues los primeros toros fueron traídos a México por petición de Hernán Cortés y esta práctica se inculturizó aún más allá de nuestro territorio.
Algunas voces, pecando de equivocado nacionalismo, argumentan que las corridas de toros no forman parte de nuestra cultura. Eso es un error. Si asumimos el pensamiento de un indígena prehispánico, entonces sí podríamos asegurar que los toros no son parte de nuestra cultura, como tampoco lo es la lengua castellana, ni la religión católica, ni el arado ni el azadón…
México, en la mentalidad de José Vasconcelos, es, como otros países, una “Raza Cósmica”, producto de todas las razas, incluyendo la indígena, la europea, la asiática y la negra. Después de 1492, la historia del mundo cambió y después de 1511, tras el naufragio de Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero, la historia de México también es otra.
Por otra parte, una vez que México obtuvo su independencia en 1821, las corridas de toros continuaron existiendo, no como una costumbre española sino ciento por ciento mexicana, no obstante, sería Ponciano Díaz el primer torero mexicano, en el siglo XIX.
El gobernador de Aguascalientes explicó que con su decreto, se declara de interés público la salvaguarda de la fiesta brava, por lo que deberá nombrar a un “Comisionado Taurino, responsable de supervisar que se tomen las medidas encaminadas a garantizar la viabilidad de este patrimonio cultural inmaterial, que implica la identificación, documentación, investigación, preservación, protección, promoción, valorización, transmisión y revitalización de este patrimonio en sus distintos aspectos”.
Algún legislador de la ALDF aseguró que las corridas de toros generan violencia en el público y en la sociedad. Eso lo tendría que demostrar, porque han existido más escaramuzas en los estadios de futbol que en las plazas de toros.
En la Ciudad de México y en la provincia, la fiesta brava es una fiesta del pueblo y si los legisladores pretenden hacer una consulta, deben tomar en cuenta que a las plazas de toros acude “el pueblo”, muchos de los cuales no tienen computadora ni saben navegar en Internet; muy pocos leen y los periódicos si acaso los hojean, por lo tanto, deben tomar en cuenta a ellos, y no centrarse en los opositores de la fiesta brava.
Las corridas de toros forman parte de nuestra cultura. Mario Moreno “Cantinflas” fue torero, e incluso el cine nacional e internacional rescataron algunos de estos episodios. La primera película mexicana, ‘Santa’, también aborda el tema, como muchas otras más, entre ellas: ‘La Fiesta’, de Eisenstein, ‘Novillero’, ‘Soy Puro Mexicano’, etc.
Aguascalientes cuenta con dos plazas de toros, la de San Marcos y la Monumental de Aguascalientes, esta ultima construida en 1974, con capacidad para 16 mil espectadores. A la Feria Nacional de Aguascalientes acuden los mejores toreros de México y España.
Nadie niega que en las corridas de toros hay maltrato a los animales. Lo que sí es seguro es que la iniciativa de estos diputados de la Asamblea Legislativa ya despertaron comentarios en diversos círculos, en el sentido de que para muchos legisladores tiene mayor aprecio la vida de un toro de lidia o la de un huevo de tortuga, que la propia vida humana, ya que han despreciado al embrión humano despenalizando el aborto durante las 12 primeras de embarazo, lo que ha permitido contabilizar más de 60 mil muertes legales de personas inocentes, practicados en hospitales del Distrito Federal.